Afirmó que no se puede derrotar "con medidas puramente represivas"

Papa: la desesperación y la injusticia llevan al terrorismo

Según el pontífice, el terrorismo no se puede derrotar con respuestas de «odio y espíritu de venganza» ni «con medidas puramente represivas».

Juan Pablo II invitó también a un «esfuerzo en programas educativos que inspiren el respeto de la vida humana en todas las circunstancias».

«De este modo prevalecerá la unidad de la raza humana, que se mostrará más potente que cualquier otro motivo contingente de división que separe a los individuos, grupos y pueblos», añadió.

El Papa habló de este modo al recibir al nuevo embajador de Indonesia ante la Santa Sede, Bambang Praytno, quien le presentó sus cartas credenciales.

Al reunirse con el diplomático indonesio el Papa hizo mención del «terrible atentado» contra una discoteca de Bali, hace 15 meses, que «queda presente en la mente y en el corazón de la comunidad internacional».

«A pesar del desprecio por la vida humana que tales ataques representan nuestra respuesta no debe ser nunca de odio o espíritu de venganza, ni tampoco son suficientes las medidas puramente punitivas o represivas: la lucha contra el terrorismo se debe conducir a nivel político y de la educación», expresó.

Por lo tanto –continuó– «es necesaria una movilización para eliminar las causas de las situaciones de injusticia que pueden conducir a las personas a acciones de desesperación y violencia».

«Del mismo modo, es necesario un esfuerzo en programas educativos que se inspiren en el respeto de la vida humana en cualquier circunstancia. De esta manera prevalecerá la unidad de la raza humana que se mostrará más potente que cualquier motivo contingente de división que separe a individuos, grupos y pueblos», explicó.

Sobre ese tema en particular subrayó que «las grandes religiones tienen un importante papel que desempeñar: los líderes religiosos islámicos, cristianos y judíos deben estar en primera fila en la condena del terrorismo y en negar al terrorismo cualquier forma de legitimación religiosa o moral».

En otro orden, el máximo exponente de la Iglesia Católica auspició que Costa de Marfil «llegue a una efectiva reconciliación nacional entre todos sus habitantes».

En ese contexto, y en el marco de la prédica por el fin de las injusticias que derivan en episodios violentos, convocó a deponer «todas las armas que posee la población» de Costa de Marfil.

Juan Pablo II hizo esta afirmación al nuevo embajador de Costa de Marfil ante la Santa Sede, Kouamé Benjamín Konan, recibido en audiencia para la presentación de las cartas credenciales, al igual que el diplomático indonesio.

El Papa destacó la necesidad de realizar «cualquier tipo de esfuerzo para una efectiva reconciliación nacional entre todos los habitantes», y pronosticó «una etapa importante en el camino de la paz y el desarme de todas las partes que participan en el conflicto».

«No dudo que tal desarme concernirá a todas las armas que posee la población, contribuyendo de este modo a la estabilidad interna del país», finalizó. *

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