Seguirán fichando a los visitantes norteamericanos

Brasil: remota posibilidad de apelar fallo judical

«Lo ideal es que haya reciprocidad con el trato dado por el gobierno norteamericano a los ciudadanos brasileños que entran a Estados Unidos. Este es un problema de soberanía y reciprocidad», afirmó Dirceu, cuyo cargo formal es el de jefe de la Casa Civil.

El tema está provocando tensión diplomática con Estados Unidos.

Dirceu, que es el «hombre fuerte» del gobierno brasileño, sostuvo que el endurecimiento de los controles a los ciudadanos norteamericanos está siendo analizado por el ministerio de Justicia y la Cancillería, que, «estudian alternativas para el problema».

Con estas declaraciones, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva parecía encaminado esta tarde a dejar firme el fallo del juez Julier Sebastiao da Silva del 30 de diciembre, que obliga a la policía a que tome las fotografías y huellas dactilares de los visitantes norteamericanos.

El juez Silva invocó el principio de reciprocidad que rige las relaciones internacionales.

Desde el lunes, el gobierno norteamericano endureció los controles a los visitantes de Brasil y de todos los países cuyos ciudadanos necesitan visa para entrar a Estados Unidos.

El jueves, el canciller Celso Amorim había dicho que «es posible» que el gobierno apele la sentencia del juez Silva, aunque sugirió que el gobierno podía, al mismo tiempo, mantener en pie los nuevos controles a los visitantes norteamericanos.

Las palabras de Amorim hicieron suponer a la prensa local que el gobierno se aprestaba a apelar la sentencia con el argumento de que un juez no podía tomar una decisión que afectaba las relaciones internacionales del país, que son del ámbito exclusivo del Poder Ejecutivo y del Congreso.

Pero, las declaraciones de ayer de Dirceu le dieron un nuevo giro al tema.

Desde la semana pasada, el gobierno brasileño analiza qué hacer con la sentencia y las declaraciones cruzadas de los funcionarios indica que existen posiciones diferentes.

Uno de los principales colaboradores de Lula da Silva, que pidió no ser identificado, informó: «encargamos una encuesta y dio que el 92 por ciento de los brasileños ve con simpatía la sentencia» del juez».

En el plano externo, la situación está provocando tensión diplomática entre Brasil y Estados Unidos y podría ser tratada en la reunión reservada entre los presidentes Lula da Silva y George W. Bush el lunes en el marco de la Cumbre Extraordinaria de las Américas, que se realizará en Monterrey, México.

El miércoles por la noche, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, y el canciller Amorim mantuvieron una conversación telefónica de 40 minutos para analizar el caso.

Luego de esa conversación, Powell y Amorim intentaron bajar el tono al conflicto, aunque cada uno ratificó la postura de su país.

En el caso brasileño, el objetivo es que Estados Unidos excluya a Brasil de los nuevos controles, como ya hace con los ciudadanos de los 27 países que no necesitan visa para entrar a ese país.

Para completar el cuadro, ayer fue anunciado en Río de Janeiro la cancelación de un viaje de 80 turistas norteamericanos, que planeaban pasar una semana en Mangaratiba, en el litoral sur de Río, a causa de los nuevos controles a los visitantes de ese país, que continúan provocando demoras y quejas. *

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