EEUU enfrentado a Argentina, Brasil, Venezuela y Cuba
Estados Unidos está moviendo sus piezas, desde los gobernantes a la mafia anticubana de Miami, con vistas a la cumbre de los países americanos (menos Cuba) que se abre mañana en Monterrey, México. Esa ofensiva desenfrenada lo ha llevado a enfrentase en duros términos con Argentina, a propósito de sus relaciones con Cuba y con el líder boliviano Evo Morales; con Brasil, sobre el fichaje de los pasajeros en los aeropuertos, en que el 92% de la población brasileña apoya las medidas de reciprocidad adoptadas por su gobierno; y se agregó Venezuela, también a propósito de sus vínculos con Cuba, siempre en la mira de los halcones de Washington. Ahora gobernantes yankis de primer nivel arrojan más leña a la hoguera y sube el nivel de confrontación.
Chávez en la mira
Los movimientos sobre el tablero fueron: 1) Colin Powell salió a respaldar a texto expreso los dichos de Roger Noriega contra Kirchner respecto a Cuba (véase nuestra nota del día 9) y se ganó la contrarréplica inmediata del gobierno argentino en el sentido de que no votará contra Cuba en la Comisión de Ginebra en abril; 2) cuando el director gerente del FMI, Horst Köhler, comunica que el organismo aprobó la primera revisión del acuerdo firmado con Argentina en setiembre, aparece Condoleezza Rice reclamando que Argentina pague en forma estricta los vencimientos de su deuda externa, lo que anticipa las presiones que ejercerá Bush en su entrevista con Kirchner en Monterrey; 3) Donald Rumsfeld le dijo a su homólogo argentino José Pampuro (esto fue anterior, a fines de 2003) que EEUU quiere saber si Argentina «está con Chávez y Castro o con nosotros», en el tono en que Bush dividió al mundo tras el 11 de setiembre en «con nosotros o con los terroristas».
La nueva provocación contra Venezuela, que se suma a una larga cadena, fue viabilizada a través del Nuevo Herald de Miami recogiendo declaraciones del portavoz del Departamento de Estado, Adam Ereli, según el cual Cuba intenta socavar los gobiernos democráticos, por lo cual «los estrechos lazos entre el gobierno de Venezuela y el gobierno de Cuba plantea preocupaciones entre los socios democráticos de Venezuela». Para empezar, el vocero fue puesto en ridículo en la misma conferencia de prensa. A la pregunta si «no tiene EEUU también una larga historia de intervenciones en contra de gobiernos electos democráticamente en el continente», sólo atinó a responder: «No creo que la comparación sea válida», y lo reiteró cuando se inquirió si los vecinos de Chile debieran haber estado preocupados con la intervención de los EEUU allá en los 70″. Después escapó por la tangente.
El diario de la mafia aderezó estas infelices expresiones contra Chávez con unos cables de AP que metían en la misma bolsa a Evo Morales por su papel en el derrocamiento del «gringo» Sánchez de Losada, e incluso a «grupos opositores de Ecuador y Uruguay» y a los «rebeldes colombianos». Todo mezclado.
Para la chacota
Estas declaraciones fueron replicadas por Tarek William Saab, presidente de la comisión de política exterior de la Asamblea Nacional venezolana, quien acusó al gobierno de Washington de «injuriar y difamar para tratar de debilitar un gobierno constitucional como el nuestro con aseveraciones falsas, irresponsables y cobardes». Por su parte, el canciller Roy Chaderton manifestó que «el vocero del Departamento de Estado, al parecer novato o despistado, cayó en una trampa, reaccionó como una bala perdida y terminó dando tumbos ante las preguntas de los periodistas sobre la historia de las relaciones entre EEUU con algunos países democráticos de América Latina». Sobre el fundamento de las acusaciones, opinó: «Cuando impera la cultura antidemocrática que divide al mundo entre superhéroes y villanos es muy fácil sucumbir ante la irresistible tentación de la diplomacia del micrófono para satisfacer a electores del estado de la Florida». Recordó las entrevistas de los presidentes Kirchner y Chávez en Santa Cruz de la Sierra con Evo Morales, quien también se reunió con el presidente boliviano Carlos Mesa. Por último brindó una ajustada definición sobre los objetivos de Venezuela en Monterrey.
La cumbre de Monterrey
Señaló: «Llevamos una posición de compromiso con la justicia social, la democracia y la paz; también en contra del empobrecimiento, de la corrupción y del terrorismo como factores que atropellan la dignidad de la persona humana y favorecen la desestabilización de nuestras democracias. También aspiramos a una integración sin hegemonías ni avasallamientos. Una integración que nos una y nos haga crecer compartiendo, con provecho para todos».
Esto es colocar la reunión sobre sus verdaderos carriles. Pero sin duda Bush tratará de marcar otras pautas, con un pronunciamiento sobre el ALCA y amartillando una próxima resolución contra Cuba. En lo que respecta a Argentina, se recuerda que Menem con sus «relaciones carnales» modificó la política tradicional seguida por Alfonsín, y también De la Rúa marcó el paso, pero Duhalde revirtió esa posición y Kirchner se apresta a hacer lo propio. Colin Powell aspira a discutir el punto en Monterrey con el canciller Bielsa, quien recientemente visitó La Habana.
La soga en casa del ahorcado
El secretario de Estado volvió a golpear la tecla de la presunta desestabilización de gobiernos democráticos por parte de Cuba, y se ha dicho con razón que ello implica mentar la soga en casa del ahorcado, vista la práctica intervencionista permanente de EEUU en la región, y la muy cercana de su diplomacia, la CIA y personal militar en la asonada golpista en Venezuela. El tema llegó hasta nuestro país, con la visita de los legisladores estadounidenses que se entrevistaron con el presidente en Anchorena, incluidos el próximo jefe de la CIA, Porter Goss, e Ileana Ros-Lehtinen, conspicua integrante de la Fundación Cubana-Norteamericana. *
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