Varias disputas políticas estarán en la agenda de los presidentes

Latinoamérica llega con varios conflictos a Monterrey

En otro plano, las diferencias entre Colombia y Venezuela por la inseguridad en la frontera, el reclamo de Bolivia de una salida al mar –con el apoyo del presidente venezolano Hugo Chávez y de Castro, objetado por Chile– y los roces entre México y Brasil por el esquema del Consejo de Seguridad de la ONU, también estarán presentes en las deliberaciones.

Las diferencias se reflejan en el proyecto de la declaración final, ya que en vísperas de las deliberaciones el 60 por ciento de los puntos redactados continúa abierto al debate.

Mientras Estados Unidos está interesado en que el hemisferio fije una fecha para la ratificación de la Convención Antiterrorista, un tema que continúa irresuelto, Argentina y Brasil pretenden impulsar una amplia agenda vinculada con el desarrollo económico y la lucha contra la pobreza.

Bolivia, que a fines de 2003 vivió una profunda crisis política con la caída del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, planteará en el marco de la Cumbre la reivindicación de una salida al Pacífico, perdida en la guerra con Chile en 1879.

El presidente chileno, Ricardo Lagos, admitió que en caso de una negociación con Bolivia sobre la salida al mar se deberá tomar en cuenta la posición que adopte Perú al respecto.

«En el tema de la salida al mar de Bolivia, más que un tema que tenga que ver con Chile, también hay que pensar en Perú. Si se quiere hacer una negociación en serio, hay que partir hablando con el gobierno peruano», afirmó el presidente chileno.

Pero el Consejo de Defensa Nacional de Perú consideró que «por principio y origen» el reclamo de Bolivia de conseguir una salida al mar «es una cuestión de naturaleza bilateral» entre los gobiernos de Santiago y La Paz, postura que rechazan Chávez y Castro.

El presidente del Consejo de Ministros de Perú, Carlos Ferrero, anticipó sin embargo que «la actitud del Perú será amistosa y constructiva», aunque descartó negociaciones trilaterales.

Lagos descartó reunirse en Monterrey con su par boliviano, Carlos Mesa, durante la Cumbre, y para ello alegó «problemas de agenda».

En tanto, el presidente de Venezuela llegará a Monterrey tras haber criticado la «incapacidad» de Colombia para resguardar la frontera común y haber anunciado la próxima aprobación de un reglamento para «incrementar» la seguridad en las zonas limítrofes entre ambos países.

Chávez dijo en un acto oficial que «la integración colombo-venezolana algún día será una feliz realidad», pero advirtió que no se concretará mientras continúen los conflictos en la frontera común, de 2.219 kilómetros.

Hace dos semanas, siete militares de la Guardia Nacional de Venezuela fueron asesinados –supuestamente por paramilitares colombianos, según la versión oficial– cuando patrullaban la frontera con Colombia.

Versiones y denuncias difundidas en Bogotá sostuvieron en cambio que la Guardia Nacional penetró en territorio colombiano.

Por otra parte, la Cumbre de Monterrey será la última de los mandatarios del hemisferio antes de la fecha prevista para la puesta en marcha del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), prevista para el 1º de enero de 2005 en el plan original propuesto por Washington.

El canciller brasileño, Celso Amorim, rechazó que se incluya el tema del ALCA en la declaración final de Monterrey, como quiere Estados Unidos, y recordó que el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, acordó hacer la Cumbre a condición de que se limite a tratar problemas sociales.

Chávez reclamó que en la reunión se decrete la «emergencia social» y su par de Ecuador, Lucio Gutiérrez, anunció que pedirá la reprogramación de la deuda externa de su país y el canje de una parte de ella por proyectos sociales.

México también tiene reservas sobre la intención de Brasil de conseguir una silla permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La propuesta de Estados Unidos de legalizar a millones de inmigrantes latinos también rondará el debate, ya que causó reacciones contrapuestas en México, entre quienes la consideran un avance y quienes la ven incompleta y como maniobra electoral.

Honduras, en cambio, recibió con mucho beneplácito los anuncios del presidente estadounidense, George W. Bush.

Argentina y Uruguay, en tanto, llegan después de una etapa de disputas sobre derechos humanos, principalmente porque Buenos Aires rechazó con energía la designación de un agregado militar uruguayo acusado de haber participado de actividades represivas.

Mientras que esposas y madres de disidentes cubanos encarcelados pidieron ayer a los presidentes que se reunirán la semana próxima en México en la Cumbre de las Américas que se pronuncien sobre la situación de «injusticia» que –denuncian– impera en la isla.

«El gobierno de Cuba está ausente de sus reuniones. Esperamos que el pueblo cubano no lo está», dice el mensaje difundido hoy en La Habana con la firma de más de una veintena de familiares de los 75 opositores encarcelados el año pasado.

«Estamos convencidas –afirmaron las mujeres en el texto– de que ustedes no permanecerán incólumes ante tanta injusticia y arbitrariedad imperantes en Cuba».

La declaración describe como «régimen totalitario» a la situación política en la isla, donde –añade– «la mayoría de los cubanos son víctimas de la miseria y la explotación».

Las mujeres denunciaron además el cautiverio de sus seres queridos, detenidos a inicios del año pasado y condenados a penas de hasta 28 años de cárcel por «atentar contra el Estado». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje