Monterrey será sede del encuentro presidencial de 34 gobernantes de las Américas

Una cumbre sin unanimidades

El crecimiento económico con equidad, el desarrollo social y la gobernabilidad democrática, prioritarios en la agenda de las discusiones entre los gobernantes del continente, ya están poniendo de manifiesto la diferencia de opiniones e intereses en la región.

En Monterrey ya todo está listo para la cumbre, que se extenderá hasta el martes. Las autoridades locales y federales dispusieron imponentes medidas de seguridad en torno de la reunión, de la que participarán 34 gobernantes custodiados por unos 5.000 policías y militares, además de 600 miembros del Estado Mayor Presidencial.

La asistencia del presidente estadounidense George W. Bush –que prevé mantener reuniones bilaterales con algunos de sus homólogos– determina un incremento de las medidas de seguridad habituales.

Los ocho hoteles que alojarán a la mayoría de las delegaciones se encuentran bajo estrecha vigilancia con apoyo de francotiradores, perros amaestrados y grupos de élite, y los dos aeropuertos locales se encuentran rigurosamente protegidos.

Unos 1.000 periodistas se acreditaron para cubrir la reunión, que se celebrará en el principal enclave industrial de México, capital del estado de Nuevo León, 950 kilómetros al norte del Distrito Federal.

Entretanto, desde ayer las delegaciones de los países participantes trabajan en la declaración final, por ahora trabada en los asuntos fundamentales del comercio, el terrorismo y la corrupción.

Aunque el comercio no es un tema central de la cumbre, la propuesta estadounidense –apoyada por México– de incluir un párrafo de respaldo al proyecto de Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) fue rechazada por Brasil y Venezuela.

La vicecanciller brasileña, Vera Pedroza, dijo que Brasil condicionó su acuerdo sobre la cumbre –auspiciada por México– a que se trataran «temas sociales, para tener un foco y que no resultara una declaración tutti fruti».

La postura del presidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva es que primero se requiere «consolidar gradualmente la integración económica entre las naciones de América Latina» antes de llegar a la creación de una zona franca desde Alaska hasta la Patagonia.

Pero el vicecanciller mexicano, Miguel Hakim, afirmó que «México sí quiere incluir un párrafo del ALCA en la declaración final», mientras el embajador de Estados Unidos ante la OEA, John Maisto, argumentó que «todas las cumbres han hablado» de ese tema.

Otro eje que suscita polémicas, según Hakum, es el terrorismo, por cuanto Estados Unidos quiere un apoyo de sus vecinos a las medidas adoptadas para impedir un atentado en su territorio, lo que causó molestias en Brasil y México.

También es motivo de discordia la llamada «cláusula de transparencia», que busca condicionar la participación futura de cualquier país en las cumbres si no reporta avances en la lucha anticorrupción. Este punto cuenta con la oposición, o al menos la reserva, de numerosas delegaciones, entre ellas la anfitriona.

Por su parte, las organizaciones no gubernamentales, académicos y empresarios se preparan también para participar en el foro alternativo previo a la cumbre, llamado «Diálogo con Representantes de la Sociedad Civil», que delibera mañana y al que asisten representantes de 20 países. *

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