Argentina adelantó que no condenará a Cuba en Ginebra
Al igual que el año pasado, la delegación argentina optará por la abstención, según anunció el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. «Así como Estados Unidos defiende una posición adversa a Cuba, la Argentina tiene en este punto una postura definida, que es abstenerse», sostuvo.
La definición se conoció después que el secretario de Estado, Collin Powell, avalara totalmente las declaraciones críticas de Roger Noriega sobre el rumbo de la política externa argentina, tanto con relación a la mayor isla del Caribe como por el buen clima que hay entre Néstor Kirchner y el líder de la oposición boliviana, Evo Morales, una especie de nuevo Satanás para la administración de George W. Bush.
Powell mentó la soga en casa del ahorcado: dijo, por caso, que tienen informaciones, como experto de inteligencia que es, de que Cuba trata de desestabilizar a gobiernos democráticos de la región. Ya se sabe cuál es el pasado norteamericano en el subhemisferio y hace poco la actuación de su diplomacia y de la CIA en Venezuela.
Powell pidió que en Monterrey, donde tendrá lugar la cumbre de presidentes y en ese contexto Kircher tendrá un tête a tête con Bush de 15 minutos, un encuentro con Rafael Bielsa, el canciller, para aclarar posiciones respecto al gobierno de La Habana.
«Creo que Noriega estaba hablando clara y directamente y sé que eso molestó a algunos de los funcionarios argentinos. Espero ver a Bielsa y discutir esto con él el lunes en Monterrey», dijo el general-diplomático.
Un anticipo para diluir presiones
La prisa del gobierno por informar cómo votará en la ONU apunta a dar un mensaje de que no aceptará presiones de los EEUU para modificar la política sobre Cuba, indicaron fuentes que dialogan con el Presidente al diario La Nación.
En la Casa Rosada interpretan que con las críticas de Noriega la administración republicana busca forzar que la Argentina condene a Cuba. Bush, en el principio de su campaña por la reelección, se ha endurecido con Castro para satisfacer a la influyente comunidad latina que reside en los Estados Unidos. El jefe de Gabinete intentó desdramatizar la decisión del Presidente. «La Argentina ha tenido esta posición no solamente desde el gobierno anterior y no tiene por qué revisar esta postura. Es parte de la determinación libre de un país», agregó Fernández.
Carlos Menem cambió la posición histórica referente a Cuba, política que siguió Fernando de la Rúa. Pero Eduardo Duhalde, el año pasado, con el apoyo de Kirchner, decidió abstenerse de condenar a Castro.
De ese modo, la Argentina retomó la línea que había iniciado el gobierno de Raúl Alfonsín, la misma que históricamente defendió Brasil. Justamente la coordinación con Itamaraty en los principales foros internacionales constituye una conducta estratégica para Kirchner. El desarrollo de las relaciones con Cuba había sido excluido por decisión bilateral de la agenda de temas que tratarán Kirchner y Bush el martes en Monterrey. Las declaraciones de Powell demuestran el grado de interés de los EEUU por la actitud argentina respecto de Castro. «La reunión entre Powell y Bielsa revestirá, tal vez, una importancia decisiva para el desarrollo de la cita posterior entre los presidentes», supone «La Nación». Un tema de esa charla es la deuda externa en default y ligada a ésta, la trabada relación entre la Argentina y el FMI.
Bielsa atacado
Bielsa ha sido blanco directo de las acusaciones norteamericanas. Noriega mencionó el viaje del canciller a La Habana, en octubre pasado, entre las actitudes que decepcionaron a Washington. En aquella visita, Bielsa fue recibido por Castro y no mantuvo contactos personales con los disidentes.
El acercamiento político con Cuba había empezado bastante antes. Castro participó en mayo de la asunción de Kirchner el 25 de mayo, con quien mantuvo una larga reunión en el despacho presidencial. Poco después, la Argentina regularizó sus relaciones con la isla, al enviar un nuevo embajador, a Raúl Taleb. De la Rúa había retirado al jefe de la delegación en el 2001, después de que Castro acusó de «lamebotas de los yanquis» al entonces presidente.
Kirchner ni Bielsa jamás proclamaron una defensa abierta del sistema político cubano pero está en suspenso la posibilidad de que Kirchner visite La Habana este año, como respuesta a una invitación formal de Castro.
El jefe de Gabinete dijo esta semana que esa posibilidad no se descarta, pero está «todavía lejos de confirmarse».
En medio de la presión electoral, Bush promoverá este año otra condena. El mensaje del gobierno de Kirchner le confirmó con tres meses de anticipación que la Argentina no estará en la lista de aliados.
Antes de hacer pública la fricción con el gobierno de Néstor Kirchner, los norteamericanos habían utilizado canales privados para hacer llegar con claridad su mensaje.
«Queremos un gesto para saber si estarán con Chávez y Castro o con nosotros. Transmítaselo a su presidente», fue, palabra más, palabra menos, la frase clave que el secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld, le dijo al ministro de ese ramo, José Pampuro, hace un mes en el Pentágono. Días movidos. *
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