Las cuestiones de soberanía en primer plano
La dura controversia del presidente Kirchner con el Departamento de Estado; el enfrentamiento del gobierno del presidente Lula con Estados Unidos en relación con el fichaje de los pasajeros en los aeropuertos; y los desplantes del vocero del State Department, Adam Ereli, contra el presidente Chávez a través del Nuevo Herald de Miami, muestran que el gran tema de la defensa de la soberanía nacional de nuestros países pasa a primer plano en América Latina en estos tiempos de cambio, involucrando además de los países citados a Cuba y a Bolivia. Ello revela asimismo que en sus afanes hegemónicos EEUU se está encontrando con la horma de su zapato, y que la época de la alineación automática y de las «relaciones carnales» terminó.
La provocación de Noriega
El subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, Roger Noriega, es un típico halcón integrante de la mafia de Miami, (lo mismo por otra parte que Otto Reich y el embajador USA en Buenos Aires, Lino Gutiérrez). Esa mafia desempeñó un papel fundamental para que Bush apareciera como ganador en la fraudulenta elección del año 2000, y ahora se reactiva en la campaña por su reelección. Noriega dijo en el Consejo de las Américas en Nueva York que «estaba decepcionado» por la política exterior del gobierno argentino, a la que calificó de «izquierdista», en particular por sus relaciones con Cuba y sus vínculos con el líder de la oposición boliviana, diputado Evo Morales. Esta artillería pesada se disparó inmediatamente después de que a iniciativa de Bush se concertara su reunión con Kirchner el martes en la Cumbre de las Américas en Monterrey. Ayer el secretario de Estado, Colin Powell, apoyó expresamente a Noriega, en una extensa diatriba contra Cuba.
La réplica del gobierno argentino fue inmediata y enérgica. Kirchner aprovechó un acto en La Matanza para dar una respuesta plena de dignidad que ha recorrido el mundo: «Terminemos de ser una alfombra, podemos aceptar y concretar reuniones, pero a nosotros no nos cita nadie y para retarnos menos, porque somos un país independiente y con dignidad». Agregó –contradiciendo versiones de prensa, afines al FMI– que no va a destinar más del 3% del PBI comprometido al pago de la deuda externa, ya que en caso de un crecimiento mayor de la economía, éste se volcará para satisfacer la deuda interna con el pueblo. Los analistas señalan que EEUU pretenderá utilizar su papel en las negociaciones de Argentina con el Fondo para presionar sobre sus relaciones con Venezuela, Bolivia y Cuba. Nuestro vecino anunció que se abstendrá nuevamente en la votación sobre derechos humanos en la isla en la reunión de abril en Ginebra.
La posición de Kirchner obtuvo un rápido respaldo.
El knock out de Kirchner
El ex presidente Eduardo Duhalde, ahora a cargo del máximo cargo ejecutivo del Mercosur, expresó esa noche que la declaración de Noriega era «insolente», que EEUU con sus decisiones unilaterales en política exterior «derrumbaba el orden internacional trabajosamente construido», que la respuesta del presidente argentino era «absolutamente adecuada», que la política exterior de un país independiente no puede estar dictada por ningún otro y que el período de las «relaciones carnales» se terminó.
El jefe de gabinete, Alberto Fernández, dio una formulación distinta a este último concepto, el de fin del «alineamiento automático». Fundamentó extensamente la defensa a ultranza de la independencia y la soberanía, «hasta disentir si es necesario», abogando por una relación madura con EEUU, que supone «respetarnos como país» y nunca «al precio de la sumisión y del menoscabo de la soberanía argentina».
En la vereda opuesta pudieron oírse esa noche las opiniones discordantes de Ricardo López Murphy. Para el ex ministro de De la Rúa, cuya gestión fuera objeto de vivo rechazo y hoy dirige el partido opositor Recrear, el objetivo principal es preservar a cualquier costo las relaciones con la principal potencia mundial. Posiciones claudicantes de este tipo se dan, mutatis mutandi, en diversos países.
Las tenemos muy cerca. Pero en este caso prevaleció claramente en la opinión argentina lo que dio en llamarse (citando otro fragmento de sus declaraciones) el knock out de Kirchner.
Batalla en los aeropuertos
Los cables destacan que Brasil ha sido el único país que se animó a tomar medidas respecto a los viajeros estadounidenses en sus aeropuertos, similares a las que EEUU aplica a sus connacionales (y a los de la mayoría de los países) en los aeropuertos de dicho país. El vocero del State Department, Richard Boucher, se preguntó si ello era por castigo o por reciprocidad, pero la cancillería brasileña lo sacó de dudas solicitando que no se apliquen esas medidas de control a sus ciudadanos en EEUU (obviamente, como paso previo a la eliminación de las disposiciones análogas en Brasil, implantadas –como se dijo inequívocamente desde la primera hora– en base al principio de la reciprocidad). Como tales, las decisiones de la justicia de Mato Grosso gozan del sólido respaldo de sus colegas de la Asociación de Jueces Federales de Brasil. La alcaldía de Rio de Janeiro, preocupada por las repercusiones sobre el turismo en vísperas de carnaval, apeló la sentencia, lo que fue denegado por el magistrado de turno de Rio. El asunto sigue en manos de la justicia.
También en esta materia, EEUU tendrá que acostumbrarse a la idea de que no puede hacer todo lo que se le dé la gana y llevarse al mundo por delante.
La mafia de Miami
En una ofensiva en varios frentes, la mafia de Miami embistió también en estos días a través de uno de sus voceros, el Nuevo Herald, contra Venezuela, mencionando en particular sus relaciones con Cuba. Pero también aquí se encontró con el horcón del medio, como veremos en próxima nota. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad