Kirchner bajó el tono a la polémica
Esto ha sido aclarado para dispersar la idea de que Kirchner fue «citado», como tituló la información del encuentro el matutino «Clarín», habitualmente con una línea de apoyo al Gobierno y que dicen puso furioso al inquilino principal de la casa Rosada.
Por lo pronto ayer y como estaba agendado Kirchner se reunió en la Casa de Gobierno con el titular de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Dennis Hastert. Del encuentro participaron también el canciller Rafael Bielsa y el embajador de EEUU en Argentina, Lino Gutiérrez.
Si la charla fue protocolar su señal es obvia y para hacer más claro el mensaje de que las relaciones bilaterales no han quedado muy deterioradas, en otro salón de la Rosada se encontraron el vicepresidente Daniel Scioli, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el ministro de Economía, Roberto Lavagna y otros altos funcionarios con los diputados que acompañan a Hastert en la gira hemisférica.
Entre esos enviados de Estados Unidos estaban David Hobbs, asistente especial del presidente George Bush; Scott Palmer, jefe de asesores del titular de la Cámara de Representantes; y los legisladores y ministros consejeros de la embajada estadounidense en Argentina.
Noriega dijo lo que piensa Bush
No podía evitarse que en las charlas se hiciera mención a la polémica de las horas precedentes, donde quedó claro que lo que dijo Noriega sobre su disgusto por los lazos argentinos-cubanos, o crítico del viaje del canciller Bielsa a La Habana por no haberse reunido con los opositores a Fidel Castro, no ha sido una posición personal, sino que es el criterio del Departamento de Estado, como lo hizo saber un vocero de esa oficina clave de los EEUU.
Scioli ratificó que en las conversaciones se hizo referencia a la polémica. Pero el vicepresidente intentó ponerle paños fríos y expresó su «confianza de que en el próximo encuentro (Kirchner- Bush) va a quedar aclarada toda esta situación».
En la misma línea, el resto del Gobierno intentó ayer minimizar la dura respuesta del presidente Kirchner a las críticas de Estados Unidos. Ya la noche del miércoles, desde esferas oficiales se aclaraba que el Presidente dijo en tono de broma que ganará «por knock out» su reunión con Bush, el martes próximo. Y ayer el ministro del Interior, Aníbal Fernández, le dio una particular lectura a la frase: dijo que significa «haber cumplido con todo lo que se propuso». Como se ve, con las palabras se puede decir cualquier cosa.
Es que para Fernández, «ganar por «knock out» significa haber cumplido con todo lo que se propuso y sacar como conclusión un resultado positivo para las acciones que la Argentina tenía que librar en las peores condiciones para poder componer su situación internacional. Lo está consiguiendo. Está ganando por knock out».
Para que todo quedara claro, Fernández señaló que la frase pronunciada por Kirchner ayer en La Matanza «es la consecuencia de una pregunta relacionada con términos boxísticos» («cómo termina el round», quiso saber una periodista) y sostuvo que, al responder, «el Presidente no hizo otra cosa que seguir el tren de un periodista».
En este sentido, insistió que «ganar por knock out es haberse comprometido a un montón de cosas que todo el mundo miraba como asombrado que Argentina pudiera intentar hacerlo y el Presidente no sólo lo intentó sino que lo consiguió».
«Nos propusimos un acuerdo con el Fondo que se firmó; nos propusimos hacer un análisis formal de los papeles argentinos en el exterior y proponerle al mundo algún tipo de acuerdo lo más rápido posible y, con o sin satisfacción, está en la calle; discutimos punto por punto asegurando el superávit primario y que el dinero fresco se podía conseguir con nuestros propios esfuerzos y se está consiguiendo», enfatizó el ministro del Interior.
De todas maneras para que la frenada no fuera demasiado ruidosa, Fernández también destacó los dichos del Presidente respecto de que a «la Argentina no la cita nadie y menos para retarla», en referencia al encuentro que compartirá con Bush, en el marco de la Cumbre Extraordinaria de las Américas que se celebrará en Monterrey, México, sigue y seguirá siendo vigente.
«No es una bravuconada ni una expresión destemplada sino que es nada más que una expresión a la estatura de lo que significa la dignidad, el respeto y la seriedad con que el gobierno argentino encara su política exterior», señaló dirigiéndose a los sectores conservadores que en lugar de criticar la presión de Washington, se las tomaron con el Presidente por su política con Cuba.
No solamente la isla está en la mirada del gobierno norteamericano. Bolivia es la obsesión actual de Washington. Y lo que pasa en ese país, como en Venezuela y las relaciones (tensas) entre Argentina y el FMI con relación a cuanta plata se está dispuesto a pagarle a los tenedores de bonos, serán los asuntos acordados para la agenda de esa reunión entre los dos mandatarios. *
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