El Salvador y Panamá: perspectivas electorales

Dos elecciones presidenciales de singular importancia, ambas en el estrecho istmo centroamericano, nos aguardan en este recién iniciado 2004: el 21 de marzo en El Salvador y el 2 de mayo en Panamá. En las dos, candidatos de izquierda son netos favoritos para acceder a la presidencia: Schafik Jorge Handal, ex líder guerrillero y dirigente del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), insertado en la lucha civil en El Salvador, y Martín Torrijos, hijo del general Omar Torrijos, que grabó su sello en la lucha por la soberanía de Panamá sobre el canal interoceánico.

 

Martín Torrijos, favorito

Hemos venido siguiendo durante toda la segunda mitad de 2003 las encuestas sobre las elecciones en Panamá. Martín Torrijos se colocó a la delantera desde el inicio, posición que mantuvo en forma invariable. La última encuesta del año pasado fue publicada en La Prensa el 15 de diciembre. Es la número 34 de la serie Pulso de la Nación que la empresa consultora LatiNework Dichter & Neira realiza para dicho periódico, el más crítico del Partido Revolucionario Democrático (PRD) que lidera Torrijos. Este cuenta con el 49,2% de las preferencias de los electores, mientras su más próximo contrincante, Guillermo Endara, alcanza el 31,9% y el candidato oficialista José Miguel Alemán llega apenas al 8,1%. Se recordará que Endara asumió la presidencia después de la invasión norteamericana de diciembre de 1989, y juró su cargo en la base militar yanki de Fort Clayton, en la zona del Canal.

Las elecciones generales del 2 de mayo son municipales, legislativas y presidenciales, a una sola vuelta. Los electores potenciales suman cerca de un millón 800 mil. Torrijos se ha mantenido al frente de todas las encuestas publicadas por diferentes medios y empresas, siendo visualizado como el candidato que mejor puede resolver los grandes temas que preocupan a la sociedad: el desempleo, la corrupción, la educación, la seguridad ciudadana y la seguridad social.

Las encuestas sobre simpatías partidarias marchan por el mismo trillo. El PRD goza del 42,8% de las preferencias, y en el sostén a la candidatura de Torrijos se le suma el Partido Popular (PP), demócrata cristiano, con 1,9%.

Endara es candidato de Partido Solidaridad, que cuenta con 17,7% de apoyo. La candidatura oficialista de Alemán está sostenida por tres partidos encabezados por el Partido Arnulfista, PA, con 7,1%. Es el partido de la presidenta Mireya Moscoso, viuda del varias veces presidente Arnulfo Arias, los encuestados dicen que está lejos de mantenerse neutral en la contienda electoral. Se le suman el partido Molirena, liberal, y el Partido Liberal Nacional (PLN), que juntos reúnen el 2,5% de las preferencias. En cuanto a Cambio Democrático (CD) es propiedad del acaudalado comerciante Ricardo Martinelli, y tiene 2,7% de respaldo. Estas series de cifras se mantuvieron relativamente estables.

 

Schafik presidente

Bajo este lema desarrolla el FMLN su campaña electoral. Ya en las últimas elecciones legislativas del 16 de marzo de 2003, el FMLN emergió como la principal fuerza política, la que logró más votos que todos los demás partidos y la mayor representación parlamentaria.

Además, conquistó las alcaldías de las capitales de los principales departamentos, incluida la de San Salvador.

La buena gestión realizada por los representantes del FMLN en las 36 alcaldías que gobiernan, donde se concentra el 60% de la población salvadoreña, es un factor de gravitación para que el FMLN sea hoy el favorito para ganar la elección, con Schafik como candidato a la presidencia acompañado por el doctor Guillermo Mata, presidente del Colegio Médico de El Salvador, a la vicepresidencia.

Esa fórmula representa la unión del partido, hoy fuertemente unido y cohesionado, con los movimientos sociales, en un abanico muy amplio.

En primer lugar con todo el sector de la salud, ya que el Frente colaboró en las grandes luchas que conmovieron al país contra la privatización de la salud. El FMLN se presenta a la elección con un programa de gobierno para el período 2004-2009 y con una plataforma inmediata para salir de la crisis en que la política neoliberal ha sumido al país. Se esfuerza por la confluencia de las fuerzas del cambio. Se constituyó en El Salvador la Alianza Social y Política por el Cambio, con fuerzas sociales y políticas diversas, sectores productivos y otros. La fórmula electoral expresa esa alianza.

 

La alianza para el cambio

En contraposición la gobernante Arena presenta la candidatura de Antonio Saca, ex presidente de la Asociación Nacional de Empresarios, locutor, partidario de fortalecer el modelo neoliberal mediante flexibilización laboral, privatizaciones, apoyo al ALCA, rechazo a los aumentos salariales y de pensiones.

Schafik se pronuncia por una alternancia pacífica y democrática, pero al mismo tiempo precisa: «Nada ni nadie doblegará, ni comprará, ni domesticará ni corromperá nuestra voluntad de cumplirle al pueblo salvadoreño nuestro histórico compromiso de encabezar su lucha por cambiar esta injusta realidad». Cita el postulado constitucional que reconoce a la persona humana como origen y fin de la actividad del Estado, y llama a «una gran alianza por el cambio, que una a la nación y transforme al país».

En esta alianza caben, a su juicio, incluso quienes estuvieron enfrentados en el conflicto armado de los 70 y los 80, y luego en la lucha política tras los Acuerdos de Paz. Cita la frase del coronel David Munguía Payes: «No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos construir juntos el futuro».

 

Con viento a favor

En su discurso ante la XVII Convención Nacional del FMLN que lo ungió candidato, Schafik situó la batalla electoral en el contexto de los avances de la izquierda en el continente, al afirma: «El viento latinoamericano lo tenemos hoy a favor, como lo tuvieron nuestros venerados próceres de la independencia patria». *

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