La mayoría de las víctimas eran niños

Afganistán: 15 muertos por ataque terrorista

El ataque terrorista, como lo definieron de inmediato fuentes del gobierno, fue interpretado por algunos observadores como una respuesta de los talibán a la nueva Carta Magna aprobada hace dos días en el país por la asamblea tribal (Loya Jirga) en Kabul, pero una fuente de los milicianos desmintió cualquier vinculación con el atentado.

En Afganistán operan gran cantidad de grupos armados, muchos de ellos enfrentados entre sí y otros adversos a la intervención militar extranjera.

«Fue un acto de crueldad y de barbarie» dijo el presidente, Hamid Karzai, ungido en el cargo por las fuerzas extranjeras que intervienen en el país, y subrayó que el atentado no hará más que reforzar «nuestra determinación a combatir el terrorismo».

La forma en que se desarrollaron los hechos mostró, según algunos testimonios, la voluntad de provocar el mayor número posible de víctimas.

Un testigo ocular explicó que «en un primer momento un niño fue herido al producirse una pequeña explosión y cuando la gente que estaba cerca se reunió en torno del pequeño para socorrerlo explotó una bomba mucho más poderosa».

Este es un sistema ya usado en setiembre de 2002 cuando decenas de personas reunidas para ayudar a las víctimas de una bomba en Kabul murieron al explotar otro artefacto, de potencia mayor.

Precisamente en esa cruenta jornada el presidente Karzai escapó milagrosamente a un atentado cuando hombres armados hicieron fuego contra su automóvil.

La zona de la explosión de ayer en Kandahar fue rodeada y aislada inmediatamente por unos 50 soldados norteamericanos y afganos que capturaron a una persona de la que se sospecha pudo haber tenido participación en el atentado.

Kandahar, ciudad del sur de Afganistán, fue el sitio fuerte de los talibán, quienes después de la guerra que llevó al derrocamiento de su gobierno declararon la Jihad -guerra santa- contra militares extranjeros y soldados del nuevo ejército afgano, al que consideran colaboracionista de los norteamericanos.

Los talibanes negaron vinculación con el atentado, aunque el discurso de fuentes oficiales procura responsabilizarlos por esta y otras acciones violentas.

Hace apenas unos días, la asamblea tribal afgana, que funciona con el visto bueno de las fuerzas extranjeras, había aprobado el texto de la nueva constitución, votado por todos los componentes étnicos admitidos en las deliberaciones.

Sin embargo, algunos exponentes políticos locales expresaron críticas. *

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