El nuevo programa, denominado US Visit, registrará a 23 millones de viajeros

EEUU toma fotos y huellas digitales de todos los visitantes

«Esto nos da mucha vergüenza», dijo el brasileño Carlos Pimenta, de 36 años, al llegar al aeropuerto internacional de Dulles (Virginia), en las afueras de la capital estadounidense.

«No creo que hacer este tipo de cosa sea apropiado», estimó Pimenta, cuyo país es el único del mundo que comenzó la semana pasada a hacer lo mismo con los visitantes estadounidenses como manera de reciprocidad.

Tras revisar los pasaportes y visados de los visitantes extranjeros como de costumbre, agentes de inmigración estadounidenses en los 115 aeropuertos internacionales del país comenzaron el lunes a solicitar a los pasajeros que posen para una foto de frente, y a apretar sus dedos índices en una placa de vidrio, a fin de escanear digitalmente sus huellas.

El nuevo programa, denominado US VISIT y dirigido por el Departamento de Seguridad Interior, pretende registrar los datos de 23 millones de visitantes anuales y estar instalado en todos los puertos de entrada al país –aéreos, marítimos y terrestres– a fines de 2005, a un costo de 380 millones de dólares, evitando así el ingreso de terroristas como los que cometieron los atentados del 11 de setiembre de 2001.

Un total de 28 países cuyos ciudadanos no necesitan visas si visitan Estados Unidos durante menos de tres meses están exentos del programa, entre ellos España, Francia y Gran Bretaña.

Argentina formó parte de este programa hasta abril de 2002 y Uruguay hasta abril de 2003, pero como miles de sus ciudadanos se quedaron en Estados Unidos de manera ilegal tras la crisis económica que azotó a ambos países a partir del año 2000, Washington decidió ponerle fin.

«No me preguntaron si quería» ser fotografiada o si quería que me registraran la huella digital, dijo en el aeropuerto de Dulles Roberta Bortolotti, una estudiante brasileña, advertida del nuevo programa por la prensa brasileña.

«Me dijeron: ‘tienes que hacerlo'», añadió, indignada.

Guiado por criterio de reciprocidad, un juez federal brasileño ordenó al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva aplicar la misma medida a los ciudadanos estadounidenses desde el jueves pasado, en un fallo que Brasilia no piensa disputar. «Estoy de acuerdo con el principio de reciprocidad», opinó Bortolotti. «Brasil no es un país de alto riesgo (…) No estamos en guerra; estamos en paz con todo el mundo. Tratamos bien a los visitantes, en los aeropuertos y en las calles», aseveró.

Pero otros brasileños no se mostraron molestos con las nuevas medidas de seguridad estadounidenses.

«No me molestó para nada. Están haciendo su trabajo, y estoy contenta», afirmó Vala Taflan. *

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