Una jugada contra la corrupción que debilita a Elisa Carrió
Veamos. Ocaña, conocida como «hormiguita» por su vocación de trabajo, fue la compañera de lucha parlamentaria contra la corrupción y el lavado de dinero de la líder del ARI, Elisa Carrió y, claro, que Kirchner se detuviera en la legisladora no fue bien digerido por sus compañeros de partido.
Un ejemplo: los hermanos Röhm están procesados, entre otras motivaciones, por denuncias del tándem Carrió-Ocaña.
Por el lado del ARI se sostiene que Kirchner quiere demoler a la única fuerza política capaz de enfrentarlo. Carrió, que ya no es legisladora por propia decisión, tiene una imagen positiva del 56%, sólo detrás de Kirchner y su esposa, la senadora Cristina Fernández. La ex diputada impuso en su partido una línea de oposición al Presidente, criterio que ya le ha provocado algunos desafíos a su exigencia de que el «arismo» no acepta ningún cargo en la función pública.
Antes que Ocaña, el operador político de Carrió, Rafael «Balito» Romá, decidió aceptar ser ministro del jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, que llegó a ser reelecto, entre otros respaldos, el que recibió de ARI y de su líder.
Va de suyo que el paso dado por la «hormiguita» enfureció a Carrió y los suyos, aunque la chaqueña sólo le reclamó a Ocaña que subraye que su decisión es personal, que no compromete al partido, cosa que la nueva funcionaria aceptó. Pero dirigentes de esa agrupación, le reclaman que renuncie a su banca y piden que sea expulsada.
Ocaña que fue electa diputada nacional por primera vez en 1999 por las listas del Frepaso, tiene orígenes de militancia en el peronismo bonaerense, al que abandonó para sumarse a la gesta de Carlos «Chacho»Alvarez. Fue reelecta en el 2003 por el ARI y no piensa volver al justicialismo: es lo que le dijo a Kirchner.
Ocaña y Carrió estaban ya distanciadas pero si había un tema que las diferencia es la distinta mirada que tienen sobre la administración de Kirchner. Carrió, aunque valora positivamente sus decisiones en cambiarle la cara a la Corte Suprema de Justicia o en relación a las leyes de impunidad, es crítica respecto a la política externa y sobre el rumbo económico y social. Pero sobre todo, le huele mal los acuerdos del Presidente con su antecesor, Eduardo Duhalde, a quien ubica como la máxima expresión de la construcción política «mafiosa».
Habra más incorporaciones de no peronistas
Es cierto que la designación de Ocaña revuelve las filas del ARI, que lo debilita. Pero los analistas han mirado poco otro objetivo presidencial al decidir nombrarla como interventora del PAMI que maneja el tercer presupuesto de este país.
La Obra Social de los abuelos ha sido siempre la gran caja de recursos para negocios espurios y la financiación de los grandes partidos políticos. Ninguna gestión ha podido quebrar las trenzas y combinaciones que han permitido ese abuso que, lógicamente, no permite que haya prestaciones médicas y asistenciales como necesita la tercera edad.
El menemismo hizo un festín del PAMI y dos de sus interventores tienen juicios por corrupción, pero no castigos. Kirchner tuvo ya su confrontación con ese aparato cuando designó a José González Gaviola, quien avanzó algo pero arrastró también viejos tiks de los políticos en la designación de parientes y la generosidad en los sueldos.
El tiempo dirá si el nombramiento de Ocaña ha sido más beneficioso en la política anticorrupción y en transformar al PAMI en una entidad de beneficios para más de 3,5 millones de ancianos, o si sirvió tan sólo para dañar políticamente a la referente más importante del progresismo.
Este espacio que además del ARI integra el socialismo y sectores de la izquierda, parece deberse un debate más profundo sobre qué es lo que está pasando en la Argentina y tratar de construir una fuerza que sin ser oficialista juegue un papel más activo en lo positivo que tiene la actual administración.
No hay que descartar otros movimientos similares o más audaces de Kirchner. Hace tiempo que se murmura que tiene el objetivo de integrar al Gabinete al ex alcalde de Rosario, el socialista Hermes Binner. Sería el otro paso para concluir la operación Ocaña.
Ya se sabe que Kirchner busca construir un espacio de contrapeso al aparato del peronismo que hoy es su base de apoyo vital. Veremos. *
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