70 países o regiones marcadas por la violencia

Un nuevo año de guerras y conflictos

CrisiWatch, presidido por el ex premier finlandés Martti Ahtisaari, sigue la evolución de «alrededor de 70 situaciones de real o potencial conflicto», desde Afganistán a Yemen, sólo para citar el primero y último país en orden alfabético.

Después de la renuncia forzada del presidente de Georgia Eduard Shevardnadze, el 23 de noviembre, la república ex soviética se encuentra frente a un «riesgoso período de transición», dice el observatorio dirigido por el ex ministro de Exteriores australiano Gareth Evans.

Existen temores de un contragolpe por parte de las fuerzas fieles al ex ministro de Seguridad en el exilio Igor Giorgadze, y se teme que el país pueda «desintegrarse o caer en una guerra civil» a causa de los «juegos de poder» de las agrupaciones políticas que se enfrentan, o de las aspiraciones «secesionistas» de Abjazia, Osetia del sur y en ciertas regiones del Ajara.

Además de Georgia, también Sudán, Costa de Marfil y el Haití del cuestionado presidente Jean Bertrand Aristide son países en relación con los cuales el observatorio de Bruselas lanza su alarma, el «conflict risk alert» reservado a situaciones donde, en los próximos meses, existe un «particular riesgo de conflictos nuevos o significativamente agravados».

En Sudán, la guerra civil entre el gobierno de Jartum y los rebeldes del SPLA -Ejército de Liberación del Pueblo del Sur de Sudán-, que ya lleva dos décadas, está por terminar, pero el conflicto en el oeste del país, en la región de Darfur, «sigue empeorando» con un «alarmante deterioro» de la situación humanitaria.

Incluso Costa de Marfil, en un tiempo considerada el bastión de la estabilidad en Africa occidental, corre cada vez más riesgos de deslizarse hacia una guerra civil. En diciembre la situación mejoró en Burundi, Isla Comore, Etiopía-Eritrea, Guatemala, Libia -por el permiso a las inspecciones antiarmas de destrucción masiva- y en Cachemira, la región que disputan dos potencias nucleares, India y Pakistán.

En esa región, por la que desde hace tiempo están enfrentadas ambas naciones, señala CrisiWatch, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, se ofreció a desistir del viejo pedido de un plebiscito como precondición para los progresos en las conversaciones con India. Además, el cese del fuego rige y siguen los «pasos hacia una normalización» como la reactivación, de las conexiones aéreas y ferroviarias entre las dos regiones.

Siempre en diciembre se advirtió un empeoramiento de la situación en la República Centroafricana, Costa de Marfil, Haití, Pakistán, Zimbabwe y Serbia.

En Serbia, las elecciones parlamentarias del 28 de diciembre abrieron un «período de inestabilidad política» con la victoria del partido nacionalista radical serbio, SRS, de Vojislav Seselj, y del SPS, del ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, acusado en el Tribunal Penal Internacional de crímenes de guerra. Aunque es improbable que las dos formaciones vayan al gobierno, sin embargo «pueden bloquear las reformas» y el nuevo ejecutivo «probablemente tendrá una vida breve» prescindiendo de su composición.

Según los analistas internacionales, el presidente George W. Bush exhibió algunos signos de apertura a dos miembros del denominado «eje del mal», ya que ofreció ayuda a Irán tras el terremoto de Bam y una misión de estadounidenses se apresta a viajar a Corea de Norte para inspeccionar plantas nucleares del gobierno comunista de Pyongyang, en este nuevo año.

Fuentes del Departamento de Estado informaron que la Casa Blanca impulsa ahora «la diplomacia de las visitas informales, o la diplomacia silenciosa». El «eje del mal» que Bush denominó está formado por el Irak de Saddam Hussein, Irán y Corea del Norte.

Otro estado que había sido calificado como «terrorista» por Washington, Libia, llegó a un acuerdo para finalizar todos sus programas de armas de destrucción masiva, en un viraje histórico del presidente Muammar Kadafi.

La delegación que partirá hacia Corea del Norte estará encabezada por John Lewis, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Standford y ex director del Centro para la Seguridad y Cooperación, que promueve el diálogo para resolver conflictos de seguridad.

Lo acompañarán Sigfried Hecker, director del laboratorio nuclear de Los Alamos entre 1985 y 1997, y Jack Pritchard, ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y promotor de un acercamiento más flexible al logrado hasta ahora con el gobierno de Kim Jong Il.

Otra delegación de expertos que trabajan con el senador republicano Richard Lugar y el demócrata Joseph Biden viajarán por separado y se unirán para la visita prevista a las plantas nucleares el régimen de Yongbyon.

Será la primera vez desde diciembre de 2002, cuando Pyongyang expulsó a inspectores internacionales, que expertos extranjeros serán admitidos en el establecimiento atómico.

«No puedo hacer comentarios sobre una iniciativa que no es del gobierno», diferenció el portavoz del Departamento de Estado Adam Ereli al intentar descartar que la visita tenga rango diplomático.

La permisividad del gobierno de Bush para esta visita no está clara para los analistas. Tampoco la apertura del gobierno norcoreano, al cual la Casa Blanca destinó toda clase de advertencias.

«Es difícil saber si se trata de una buena o de una mala noticia», opinó Eric Heginbotham, analista del Consejo de Relaciones Exteriores. Y se preguntó: «¿Los norcoreanos quieren demostrar que están produciendo carburante nuclear o que no lo están haciendo?».

Según algunos analistas, Pyongyang quiere demostrar su éxito en el plan nuclear para reforzar su postura en la próxima ronda de diálogos del denominado Grupo de los Seis, que integran Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Sur, Japón y Corea del Norte.

Sin embargo, el grupo de expertos no llevará a Corea de Norte equipamiento técnico para realizar un análisis exhaustivo de la situación atómica, según la prensa.

El caso de Irán se abrió con el terremoto en la sureña ciudad de Bam, que conmovió al mundo. Ambos países no tienen relaciones desde 1979, desde el inicio de la revolución islámica de Ruhollah Jomeini y la toma de rehenes que duró 444 días en la embajada norteamericana en Teherán.

El gobierno de Bush quiere descartar cualquier significado político al cese temporal de las sanciones contra Teherán y a la propuesta de misión humanitaria de la senadora Elizabeth Dole, ex presidente de la Cruz Roja estadounidense, rechazada por el gobierno iraní.

Una fuente de la Casa Blanca informó que Bush, tras el terremoto, comenzó a buscar un modo para demostrar la solidaridad de Estados Unidos con las víctimas. El gobierno de Teherán aceptó ayuda humanitaria pero rechazó una propuesta para enviar coordinadores para asistir a las víctimas del desastre. «Le atribuimos un significado político a la respuesta de los iraníes, que dijeron que no es el momento adecuado para una visita de ese tipo de ciudadanos estadounidenses», dijo la fuente gubernamental.

La fuente no descartó que «más adelante» la situación se pueda descomprimir y que, en consecuencia, una delegación estadounidense logre llegar al país de los ayatolás.

Pero por si no faltaran conflictos para el año que comienza, el sida, la guerra, la explotación y abuso infantil, la esperanza de vida y la falta de inversiones en el sector educativo son las principales preocupaciones del Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef) en el 2004, según su directora general, Carol Bellamy.

«Cada uno de estos problemas aislados supone desafíos desgarradores para centenares de millones de niños», subrayó Bellamy e
n un comunicado divulgado con motivo del Año Nuevo. «Y juntos, estos problemas representan un imperativo global para hacer más por los niños en 2004″, añadió.

Más de la mitad de los recién infectados por el virus del sida tienen menos de 25 años. En total, hay 14 millones de niños enfermos, 11 millones de ellos en el Africa subsahariana.

Gran parte han perdido a sus padres por esta enfermedad que habrá dejado huérfanos a 20 millones de menores en el 2010, según la Unicef.

En cuanto a la guerra, más de dos millones de niños murieron y más de seis millones resultaron heridos de gravedad o sufrieron deficiencias crónicas debido a los conflictos armados en la pasada década, explica la agencia de la ONU.

La explotación y el abuso infantil serán también un serio desafío para la organización. Cerca de 246 millones de niños trabajan en todo el mundo y 171 millones lo hacen en condiciones muy peligrosas.

Además, cerca de 11 millones de niños mueren anualmente sin llegar a cumplir los cinco años. Muchos más tienen problemas mentales o físicos y sus familias no tienen medios para suministrarles medicamentos en caso de enfermedades como la malaria, la rubeola o la diarrea.

En sus conclusiones, la Unicef subraya que los gobiernos de los países desarrollados y en vías de desarrollo no han reconocido suficientemente la importancia de las inversiones destinadas a la infancia, sobre todo en el ámbito de la educación.

«Si continuamos invirtiendo por los niños e insistiendo en que son un punto central de cualquier discusión sobre el desarrollo, podremos hacer del mundo un lugar mejor y más seguro», subrayó Bellamy.

Como dijo el papa Juan Pablo II en su mensaje de Año Nuevo, «demasiada sangre corre sobre la Tierra. Demasiada violencia y conflictos que perturban la serena convivencia de las naciones». Así comenzó 2004. *

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