Blair pidió a tropas en Bassora "ganar paz"
«Necesitamos ganar la paz como ganamos la guerra. Irak ha sido un caso de prueba en la lucha contra los regímenes brutales y represivos, por eso esta guerra fue necesaria», declaró Blair con semblante relajado y vestido con traje azul y sin corbata.
«Ningún régimen democrático gastaría millones de dólares en armamento químico y biológico, cuando su propio pueblo está sufriendo. Todos ustedes saben cuán apasionado soy en la búsqueda por una causa de estabilidad para este país», explicó el premier a las tropas de su país en Irak, que suman en total 10.000 soldados.
El jefe del gobierno del Reino Unido aseguró, además, que los británicos son «los nuevos pioneros entre los soldados del siglo XXI» ya que defienden al mundo tanto de regímenes represivos como de las amenazas del terrorismo.
De acuerdo a Blair, cuya intención al viajar a Irak fue elevar el ánimo de los soldados que se encuentran en Bassora, área en la que se produjeron violentos incidentes, la seguridad mundial está amenazada por «un virus particular de terrorismo islámico que supone una perversión de la fe verdadera del Islam». «Irak está ahora tomando forma democrática gracias a nuestra ayuda y guía de una manera que habría sido impensable en los últimos años», indicó. La primera parada del premier británico se produjo en una antigua prisión de Az Zubayr, una academia de policía recientemente inaugurada donde integrantes de las fuerzas del orden británicas ofrecen entrenamiento a oficiales locales en operaciones llamadas «patrullajes democráticos». Antes de regresar por la noche a Londres, Blair se reunió con el administrador estadounidense de Irak, Paul Bremer, el enviado británico en Irak, Jeremy Greenstock, y el gobernador de Bassora, Wael Abdullatif, con quienes habló de la transición iraquí.
«Nuestro propósito es muy simple. Queremos ayudar a Irak a convertirse en un país estable, próspero y democrático, que sea gobernado por iraquíes bajo la soberanía y control de los propios iraquíes», declaró el premier tras reunirse con Bremer.
Blair realizó una visita sorpresa a Bassora, como lo hicieron antes tanto el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, como el jefe del gobierno español, José María Aznar, tras volar desde la ciudad egipcia de Sharm-el-Sheik, a orillas del mar Rojo, donde estuvo de vacaciones con su familia.
Esta es la segunda visita de Blair a Irak desde el final de la guerra contra ese país en mayo pasado, fecha a partir de la cual cerca de 300 soldados anglo-estadounidenses murieron en combates y ataques rebeldes. *
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