El ideólogo y jefe de finanzas del grupo guerrillero fue extraditado a Colombia

La CIA ayudó en la captura de líder de las FARC

«Fue una ardua y difícil labor de inteligencia, en la que la CIA tuvo una participación muy fuerte, que se complementó con el destacado trabajo de los organismos de inteligencia colombianos», comentó sin más detalles la fuente, que pidió la reserva de su nombre.

La captura de Palmera «fue el resultado de una acción ejemplar de nuestras fuerzas del orden, Policía y Ejército, con el apoyo vital del alto gobierno y de la Policía de Ecuador, así como del gobierno norteamericano», había señalado el sábado el ministro de Defensa colombiano, Jorge Alberto Uribe.

Aunque Uribe no precisó la forma en que Estados Unidos había colaborado en la operación, la AFP conoció que «se trató de un importante y permanente apoyo en inteligencia por parte de la CIA, a lo largo de varios meses».

El mayor retirado y analista militar Carlos Espinosa dijo a la AFP que, de ser así, la captura del ideólogo y jefe de finanzas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se constituye en el «primer gran resultado del apoyo de Estados Unidos a la lucha contra el terrorismo».

Espinosa anotó que «el apoyo es de una gran importancia porque significa que el gobierno Bush efectivamente ha facilitado e incentivado la actividad de la CIA en búsqueda de los cabecillas terroristas del mundo».

«Se cumple así con el objetivo de buscar destruir las redes terroristas mundiales, y es la prueba de que las FARC son uno de esos grupos que más preocupa en la esfera internacional. Además es una señal de alerta para los jefes guerrilleros en el sentido de que ahora el gobierno colombiano tiene mejores mecanismos para buscarlos», agregó.

La fuente militar señaló, por otro lado, que aunque no hay solicitud de extradición de Palmera por algún país, no se descarta que Estados Unidos estudie esa posibilidad, ya que el guerrillero capturado está sindicado de narcotraficante, y «pertenece a la cúpula de una organización terrorista, condenada por el gobierno norteamericano».

Hasta los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, en setiembre de 2001, el apoyo en inteligencia de Estados Unidos a la fuerza pública colombiana se limitaba a la lucha contra el narcotráfico.

En ese sentido, en agosto de 2002 el gobierno de Estados Unidos aprobó el uso de los recursos del Plan Colombia contra la insurgencia, especialmente los helicópteros y la inteligencia.

El pasado 2 de octubre, el Departamento de Estado reiteró la designación de 36 organizaciones terroristas extranjeras, entre las que aparecen las guerrillas colombianas de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional (ELN), y las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Las FARC mantienen secuestrados desde el pasado 13 de febrero a tres estadounidenses, en tanto que asesinaron a otro, luego de que derribaron un avión que realizaba labores de inteligencia contra el narcotráfico en el sur de Colombia.

El grupo rebelde exige canjear a los norteamericanos y a una veintena de políticos -entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt- y cerca de 40 militares y policías, también secuestrados, por unos 300 de sus militantes presos.

La captura del ideólogo y cerebro financiero de la guerrilla de las FARC, Ricardo Palmera (alias «Simón Trinidad»), se constituye en el más duro golpe a esa organización insurgente en sus 40 años de existencia, señalaron ayer domingo expertos en seguridad.

Alfredo Rangel, director de la privada Fundación Seguridad y Democracia, aseguró que «nunca un miembro tan importante de las FARC había sido capturado en los 40 años de existencia de ese grupo guerrillero».

El experto agregó que el golpe propinado por las autoridades ecuatorianas y colombianas al capturar a Palmera en Quito el viernes pasado, «alivia un poco la futura presión que podría haber tenido el gobierno del presidente Alvaro Uribe al haberse comprometido a capturar un miembro importante de las FARC».

«Ya lo ha hecho (la captura) en los primeros días del año, y todo lo que en adelante haga va a ser ganancia neta», precisó Rangel.

Sin embargo, el analista no descartó que la magnitud del golpe «pueda causar una retaliación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y explicó que el grupo rebelde podría tener un plan de contingencia para responder frente a eventualidades como la detención de un miembro importante de su cúpula».

Asimismo, Rangel advirtió que la captura de Palmera podría generar serias complicaciones a la eventual negociación de un intercambio humanitario de guerrilleros presos por secuestrados en poder de las FARC. *

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