Fidel Castro condenó al neoliberalismo durante un discurso para conmemorar el triunfo de la Revolución

El ALCA convertiría al Mercosur en apéndice de la economía de EEUU

«Fue en América Latina donde con más rigor y exigencia se aplicó la globalización neoliberal», que produjo «un verdadero desastre», afirmó Castro en su breve discurso central, pronunciado en el teatro Karl Marx de La Habana, con motivo de los 45 años del triunfo revolucionario.

Con uniforme militar de gala, camisa y corbata, Castro, de 77 años de edad y en el poder desde 1959, clausuró los festejos iniciados en toda la isla el 1º de enero.

«Viene por escrito, no hay peligro», bromeó el mandatario al comenzar la lectura de su alocución, en referencia a su anterior discurso, del 23 de diciembre ante el pleno del Parlamento, cuando habló ocho horas.

El presidente dedicó parte de su mensaje -algo más de 45 minutos- a la globalización, «diseñada para un mayor saqueo de los recursos naturales del planeta».

Opinó al respecto que con realidades como el proteccionismo, subsidios o intercambio desigual «a nadie deben extrañar las crisis que tienen lugar en Sudamérica».

La globalización neoliberal «ha conducido a los países de Tercer Mundo, y de modo especial a los de América Latina, a una situación desesperada e insostenible», sostuvo.

Sobre el Area de Libre Comercio (ALCA) que impulsa Washington, Castro consideró que la adhesión a la idea «barrería las industrias nacionales y convertiría al Mercosur y Pacto Andino en apéndices de la economía norteamericana».

Sería, continuó, «un asalto final contra el desarrollo económico, la unidad y la independencia de los pueblos latinoamericanos».

Funcionarios, veteranos de la Revolución y personalidades asistieron a la gala en la que actuaron, entre otros, Omara Portuondo y los trovadores Vicente Feliú y Amaury Pérez.

Al comenzar su mensaje, Castro aclaró que los fines del movimiento revolucionario que tumbó a Fulgencio Batista no fueron la búsqueda de gloria o de reconocimiento.

«Los que hoy ostentamos el legítimo derecho de llamarnos revolucionarios cubanos nos vimos obligados a escribir lo que ha resultado una página sin precedentes en la historia», afirmó.

Los riesgos del armamentismo, evidentes tras el estallido en Hiroshima de la primera bomba nuclear, fueron también condenados por Castro, así como su concentración en unos pocos países.

«Tenemos derecho a pedir el cese de tan absurda situación» que «nos convierte a todos en rehenes», dijo.

Alertó además sobre los cambios climáticos y sus efectos catastróficos sobre los países pobres, los más afectados, así como el crecimiento poblacional en el mundo.

Por último, Castro felicitó al pueblo cubano por su «heroísmo», en especial a sus cinco compatriotas detenidos en Estados Unidos acusados de espionaje -cargos que rechaza La Habana- y a quienes cumplen misiones internacionalistas en 64 países, dijo.

«Felicito a todos los que luchan, a los que no desisten jamás a pesar de todas las dificultades (…), a los que apuestan por la humanidad. A todos los que comparten la hermosa convicción de que un mundo mejor es posible», concluyó Castro. *

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