Nueve demócratas por la presidencia de EEUU
En una declaración difundida en Año Nuevo, Clark –que según trascendió estudia ofrecer la vicepresidencia a uno de los nueve precandidatos, John Edwards, senador por Carolina del Norte que le puede aportar votos del sur– dijo que para él «está claro» que es uno «de los dos únicos candidatos en condiciones de obtener la candidatura» demócrata.
Todos los demás aspirantes a la postulación, incluyendo a Dean, rechazaron la expresión, que parece invitar a la renuncia de los siete que no tienen supuestamente oportunidad alguna, aunque tuvo algún eco entre analistas políticos.
De todos modos, en la ecuación electoral demócrata está la incógnita del diputado de Missouri Dick Gephardt: los caucus (asambleas del partido) de Iowa, el lunes 19, pueden proyectarlo a la primera línea.
Quienes no parecen despegar, en cambio, son los senadores John Kerry (Massachussetts) y Joe Lieberman (Connecticut), hasta el punto que en Boston se supone que los Kennedy pueden dar su apoyo a Clark una vez que Kerry, el candidato local, haya quedado fuera de la escena.
A nivel nacional el ex general Clark, el último de los demócratas en ingresar en la carrera electoral, está segundo detrás de Dean. Pero según los sondeos no es muy fuerte en los estados que abrirán las consultas por la postulación, Iowa y New Hampshire (que tendrá primarias el 27 de enero) y este factor puede jugarle en contra.
Tal vez para superar este obstáculo Clark abrió 2004 con notable activismo, intentando reposicionarse en el tablero demócrata y mostrándose al mismo tiempo anti-Dean y anti-Bush.
En su declaración, que expresa una iniciativa poco habitual, el ex general agregó: «Soy el único candidato que puede ganar las elecciones» el 2 de noviembre, contra el presidente republicano George W. Bush, «porque soy el único que puede batirlo en un debate sobre quién será más capaz de volver al país seguro en los próximos cuatro años».
A menudo Dean es considerado, por los propios demócratas, «demasiado» liberal, como para poder amenazar realmente a Bush. Pero el clan del ex gobernador no asiste pasivo a la ofensiva de Clark, que acaba de dar aire a las arcas de su campaña aceptando fondos federales.
La Comisión Electoral, en efecto, asignó a fin de año 15,4 millones de dólares a cinco de los nueve demócratas que buscan la candidatura por su partido, y al eterno candidato independiente Lyndon Larouche.
La financiación federal concedida, al margen de la reunida hasta ahora por su propia cuenta por los candidatos, fue de 3,7 millones de dólares para Clark, 2,6 para Lieberman, 3,4 para Edward, 3,1 para Gephardt y 736.000 dólares para el diputado Dennis Kucinich. En cuanto a Larouche, se le reconocieron 839.000 dólares.
El presidente Bush, y los demócratas Dean y Kerry, renunciaron en cambio a los fondos federales, para no verse sujetos al techo de gastos que estos fondos imponen, y que se detienen en 45 millones de dólares.
Los voceros del ex gobernador subrayan que Clark, que aceptó los límites de gastos, terminará sin dinero la temporada de las primarias y se verá por lo tanto muy afectado cuando Bush –que mientras tanto ya acumuló 120 millones de dólares– comience a gastar para la campaña. *
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