Prestigiosa abogada nominada para la Corte
Argibay, que llegó a su actual cargo por una abrumador respaldo en las Naciones Unidas, ha señalado que mantendrá su postura de juez independiente y que ningún compromiso la une al Presidente quien la recibió antes de que el ministro de Justicia, Gustavo Beliz, anunciara la nominación.
Ahora como ya se hiciera con el nombramiento de otro penalista, Eugenio Zaffaroni, Argibay ingresa al trámite inaugurado con el actual primer mandatario quien se rebanó la facultad de elevar un candidato a la Cámara de Senadores que es la que dará el aval final. Durante varias semanas permitirá a los interesados apoyar o impugnar la propuesta.
Fuertemente comprometida con la defensa de los derechos humanos, cuando Argibay ingrese a la Corte Suprema, acaso en el mes de marzo, le daría impulso a la asignatura pendiente de definir si las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, conocidas como leyes de impunidad o perdón, son o no constitucionales.
En rigor, los supremos ya han dado varias señales para declararlas inconstitucionales y avalar, de esta manera, la anulación de esas leyes lo que ha permitido que se reanuden juicios contra acusados de violar los derechos humanos en los años de la dictadura militar como en las causas que se siguen contra el Primer Cuerpo de Ejército y la Escuela Mecánica de la Armada.
La primera mujer en democracia
El ingreso de Argibay a la Corte cuando culmine el proceso de apoyos e impugnaciones, audiencias públicas y debate en la cámara alta significará que por primera vez en democracia una mujer llega a ese estrado. Hubo una en la Corte de la última dictadura militar, que fue funcional a la represión ilegal. Algunos analistas estiman que al postular a Argibay, Kirchner podría haber pensado en los efectos externos, por el cargo que hoy cubre en La Haya. Junto a Zaffaroni la nueva designación servirá para ir recuperando en el mundo la confianza perdida en la calidad de las instituciones, como ha sido la degradación del Poder Judicial.
Los cambios conocidos o en trámite prestigian al Gobierno y servirán en el futuro, cuando se encamine la dificultosa renegociación de la deuda externa privada, atraer inversiones extranjeras, si se instala la independencia real de los tribunales.
Así como Zaffaroni reemplazó al menemista Julio Nazareno, quien dimitió bajo ostensible presión pública y del poder, Argibay cubrirá la vacante de otro hombre de Carlos Menem, Guillermo López, quien también renunció. Hay otro sillón vacío, que es el que dejó Eduardo Moliné O’ Connor, separado del alto tribunal al culminar el juicio político en su contra. En ese trámite está el juez Adolfo Vázquez, cuya salida de la Corte será antes que tarde.
Habrá reforamas en la Corte
No se sabe si habrá más mujeres que integrarán la Corte de nueve miembros, pero sí que el proceso iniciado con la nominación de Zaffaroni ha signado el derrumbe del menemismo en el Poder Judicial y no solamente en el más alto tribunal. En las últimas horas hubo decisiones judiciales ilustrativas en ese sentido. En una, un juez federal de esa entraña en decadencia, Norberto Oyarbide, detuvo y procesa a Rubén Beraja, un banquero del perfil de los Peirano o los hermanos Röhm, cuyo banco, el «Mayo» quebró dejando miles de damnificados.
Pero además fue el hombre de Menem dentro de la comunidad judía, cuya entidad máxima, la DAIA, encabezó y su política fue funcional a los intereses de ese gobierno cuando fueron voladas las sedes de la embajada de Israel y la mutual AMIA.
En otro juzgado, se negó a militares y policías procesados por el asesinato de miembros de la guerrilla peronista «Montoneros» durante un intento de sus integrantes de regresar al país, a que puedan pasar las fiestas de fin de año en sus casas. Y ello pese a un pedido expreso que hizo el secretario del Ejército, un paso que no parece haber agradado a las autoridades.
A la reforma ética y moral hay otras en ciernes y es la de acotar como tarea del más alto tribunal la vigilancia de la constitucionalidad de las leyes. Actualmente los supremos deben resolver millares de casos anuales, lo que es materialmente imposible y de hecho muchas decisiones son adoptadas por el cuerpo legal. Lo que no es una manera de impartir justicia.
La idea que ronda es la creación de un Tribunal de Casación Federal, que actúe como filtro, pero todavía no hay criterio definido.
Año Nuevo, Justicia nueva. *
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