Navidad en Belén

Esta nota se basa en dos fuentes: un espléndido documental del canal de televisión francesa TV 5, en lo referente a la ciudad de Belén, sobre el muro que Israel sigue construyendo y penetra profundamente en los territorios palestinos (en nuestra nota del 7 de diciembre, «El ignominioso muro de Sharon», hicimos referencia a los aspectos generales de este documental); y el discurso pronunciado por el alcalde de Belén, Hanna Nasser, en vísperas de las celebraciones de la Navidad, publicado bajo el título: «Belén, la ciudad de Jesús y capital de la Navidad, bajo el asedio y la destrucción de la potencia ocupante israelí».

Muro y alambradas de púa

Vimos la filmación in situ del muro con sus 8 metros de alto (lo cual, dicho sea de paso, desmiente a quienes han sostenido que se trata apenas de alambradas de púa, las que en realidad complementan en varios lugares el trazado del muro). Esta filmación, y la proyección minuciosa de los mapas correspondientes, revela cómo la línea sinuosa irrumpe dentro de los territorios palestinos, les roba una porción considerable de territorio, aísla a los campesinos de sus tierras y los despoja del agua. Apreciamos luego el drama repetido a diario en los 42 puestos de control donde se retiene por horas y se humilla a los palestinos antes de dejarlos acceder a sus tierras (o los mandan de vuelta, lo que sucede a menudo con los camiones cisterna que transportan el agua de que han sido despojados). Otras imágenes revelaron las carreteras construidas dentro de los territorios donde circulan exclusivamente los blindados y los vehículos israelíes, y el rostro dolorido de los campesinos que debían soportar la tala inmisericorde los olivos centenarios.

Nos mostraron luego que el muro (cuyos primeros 140 kilómetros ya se han erigido, prosiguiendo la construcción para alcanzar el total de 600 kilómetros), pasa por Jerusalén, e incluso por dentro de la Universidad Palestina Al-Qods, y junto con alambradas de púa separa totalmente dicha ciudad de Belén. Nos quedó grabada la amargura de un comerciante de Belén, dentro de su negocio totalmente desmantelado, con los cajones y estantes vacíos en una ciudad desolada y aislada de Jerusalén, diciendo que no quería abandonar su lugar de residencia durante toda la vida y donde ahora se sentía «como en una cárcel». Y vimos también al alcalde de la ciudad, catalogando la situación actual como «una verdadera catástrofe».

Es este mismo alcalde, Hanna Nasser, cuyas declaraciones en una conferencia de prensa en la municipalidad impactaron en vísperas de la Nochebuena.

Ciudad de paz

Dijo: «Sé que Belén tiene un lugar especial en los corazones de la Navidad, siendo la cuna de Jesucristo, y por eso animo a todos los hermanos cristianos a mostrar su amor por Belén en esta Navidad tomando medidas serias para salvar a la ciudad y a su gente, ya que está imperiosamente necesitada de ayuda para preservar su importancia como destino de peregrinación y ciudad de paz». Agregó que «seis masivas invasiones israelíes» dejaron importantes pérdidas en vidas humanas y severos daños en la «capital de la Navidad» y que el turismo, principal fuente de recursos de la ciudad, se ha reducido drásticamente. Las calles de Belén, que solían estar colmadas de turistas y peregrinos, estaban vacías en esa época del año. El desempleo crece, el ingreso promedio se redujo sensiblemente, 60% de la población vive por debajo de la línea de pobreza. Añadió que el muro del apartheid anexó alrededor de 8 mil hectáreas de las tierras de la ciudad y privó a 170 familias palestinas del cultivo de sus olivos. Enfatizó que «lo que hace las cosas aun peor es la decisión de la llamada ‘cabina de seguridad israelí’ para anexar el área de la ‘Tumba de Raquel’ y mantenerla bajo constante control israelí, lo que significa que 44 lotes de tierra palestina que rodean ese sitio quedarán sujetos a las ‘necesidades militares’ de Israel».

Belén aislada

Además, se concretará la construcción de un muro de cemento, muy alto, a la entrada de la ciudad de Belén, que aislará la «Tumba de Raquel» e impondrá nuevas reglas de vida a las familias palestinas que quedarán detrás del muro, las que no podrán moverse de sus casas sino con un permiso especial otorgado (o no) por las autoridades de las fuerzas de ocupación israelíes. Este nuevo estatus regirá también para los turistas y peregrinos que aspiran a visitar dicho lugar.

El resultado adicional es el completo aislamiento de la región norte de Belén, por lo cual alrededor de 4 mil palestinos y el 15% de su área quedaría completamente rodeada y separada del resto de la ciudad, de modo que se cerraría la ya estrecha entrada a la misma y la posibilidad de que turistas y peregrinos visiten la Iglesia de la Natividad, con sus repercusiones sobre la economía de la ciudad y el nivel de vida de sus habitantes.

Todo esto contrasta con las celebraciones que organizó la municipalidad en ocasión del milenio, en el año 2000. Con la particularidad de que en ninguno de los dos casos las autoridades israelíes permitieron la entrada a Belén de Arafat, que desde comienzos de este mes ha iniciado su tercer año de reclusión en la Mukata de Ramalá y sufre la amenaza de expulsión de los territorios palestinos.

La sangre derramada

Mientras tanto, se sigue derramando la sangre, sin interrupción, en los territorios y en Israel. Ataques con tanques y helicópteros, asesinatos selectivos y colectivos, son respondidos con un atentando suicida en Tel Aviv, al cual siguen nuevas represalias, y así al infinito. La iniciativa de Ginebra mostró que hay importantes fuerzas en ambos bandos dispuestas a transitar un camino de paz, pero lo que parece prevalecer es el plan de Sharon, anunciado el 18 de diciembre en forma de ultimátum, de anexar amplias zonas de Cisjordania ocupada, por decisión unilateral. *

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