Incesante y aterrador movimiento en el cementerio

Apenas cavadas por las excavadoras, las nuevas hileras del cementerio Behesht Zahra de Bam, en el sudeste iraní, se llenan de nuevos cuerpos, pues las ruinas del terremoto siguen sin reposo vomitando víctimas a lo largo de este lunes. «Hoy (lunes) enterramos muchos niños, más que ayer», afirma Hosan Razajei, de la Media Luna Roja iraní. «Estoy seguro de que la televisión (estatal) no da el verdadero balance de las víctimas, porque las autoridades estarían desbordadas por el número de voluntarios que acudiría de todas partes». Behesht Zahra, el mayor cementerio de la ciudad mártir de Bam está ubicado cerca de un célebre palmeral. Se extiende a lo largo de hectáreas, pero ahora sus límites son muy imprecisos.

Los cuerpos, a menudo envueltos en una simple frazada, llegan en camiones. Los esperan blancos sudarios, extendidos en gran número por el suelo.

Mujeres, de negro riguroso, acarician por última vez los rostros de sus seres queridos. A continuación los cadáveres son enrollados, atados con una cuerda y depositados en el fondo de la fosa. *

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