Francia controla el futuro del ex capitán Alfredo Astiz

Se afianza la política militar de Kirchner

«Nunca antes desde el gobierno se había trazado con mayor claridad la frontera que separa el tenebroso pasado de las instituciones castrenses de su futuro. Kirchner dijo que era necesario tener «muy buena memoria», subraya el analista.

¿Qué dijo el Presidente?: que «en la Argentina, precisamente por no cumplir los roles institucionales que a cada uno le tocaban, nos tocó vivir un período realmente doloroso y lamentable para todos, y nosotros tenemos que ser el punto de inflexión definitivo de la construcción de la nueva Argentina. Cada sable que cada uno de ustedes recibe debe ser para defender la vida y el honor de los argentinos, jamás volver a empuñarlo para adentro, siempre empuñarlo por la paz, por el respeto a los derechos humanos y por la unidad y la solidaridad de todos los argentinos.

«Confiamos plenamente en ustedes, porque sabemos que así como tenemos la nueva generación de trabajadores, la nueva generación de profesionales, la nueva generación de empresarios, también tenemos la nueva generación de cuadros de las Fuerzas Armadas que nosotros sabemos que van a estar en esta síntesis que el país necesita, de una Argentina con justicia, dignidad e inclusión social».

Según Verbitisky, una ovación inmediata rompió en el salón del Colegio Militar, poblado por los padres y las madres de los recién graduados pero, curiosamente, «los principales diarios del país rebajaron la significación del episodio con notas secundarias y, en algún caso, tendenciosas, como aquella que consideró débiles los aplausos escuchados ante aquel mensaje. La grabación del discurso no deja lugar a dudas».

Un discurso trascendente

¿Por qué el discurso de Kirchner, además ante la presencia de los más altos jefes militares, es diferente? Hasta ahora, los presidentes cuando concurrían a ceremonias parecidas para finales del año, decían lo rutinario. O pretendían que había un único Ejército (o FFAA) que se recibían sin beneficio de inventario, cuyos miembros forman parte de una gran familia, sin diferencias entre el personal en actividad y en retiro, todos cruzados de un mismo cuerpo de valores, atemporal y absoluto.

«Esa historia debería asumirse como un todo, sin excluir ni siquiera el agujero negro de la década de 1970″, subraya Verbitsky.

En cambio las decisiones de Kirchner respecto el campo militar o de impunidad fueron en la dirección opuesta, desde el descabezamiento de la cúpula politizada que intentaba reivindicar la guerra sucia de los tiempos del terror contra la sociedad argentina, hasta la derogación del decreto que prohibía las extradiciones y el impulso a la nulidad de las leyes de punto final y de obediencia debida.

Actualmente, unos ochenta oficiales están bajo arresto por crímenes de lesa humanidad y cuando todo haya concluido es improbable que pasen de quinientos, todos ellos retirados, según el periodista.

A comienzos del siglo XXI, nueve de cada diez oficiales en actividad están a salvo de cualquier sospecha porque no formaban parte de las Fuerzas Armadas en los años de Jorge Videla, Eduardo Massera & Cía. En pocos años más todos estarán en las mismas condiciones.

«Está en su propio interés que quienes protagonizaron los episodios más horrendos de la historia criminal del país sean condenados a las penas más severas y sirvan como ejemplo de aquello que no es admisible ni tolerable», dice el columnista.

Resistencia eclesiástica

Hay algo interesante: que la resistencia a ese cambio no provenga de las filas castrenses sino de la Iglesia.

Luego de las palabras de Kirchner, el obispo castrense Antonio Baseotto pronunció «una provocativa homilía». Digno continuador de Victorio Bonamín, que bendijo el golpe militar de 1976 y avaló los tormentos

«El jefe de los capellanes militares rumió su rencor, con nostalgia por el nacional-catolicismo que durante más de medio siglo nutrió a los hombres de armas hasta precipitarlos en el abismo de la represión sin ley», destaca Verbitisky.

Puede complementarse con el silencio del Episcopado ante la «piedad» con que observó lo dicho por el capellán castrense, o, pero, su falta de apoyo a los procesos que buscan acabar con la impunidad, restablecer la verdad.

El caso Astiz

Hay mucho dinamismo en torno a las secuelas del pasado. La abogada Sophie Thonon, representante de las víctimas francesas de la última dictadura militar, vino a la Argentina para interiorizarse sobre el trámite de extradición del represor Alfredo Astiz y la reapertura de la causa en la que se investigan los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde fueron vistas las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.

Dijo que mientras no haya una condena firme, el año próximo llegarán al país nuevos pedidos provenientes de París para encarcelar y juzgar allí a represores argentinos. Sostiene que en su país se percibe positivamente la nulidad de las leyes de impunidad y la política oficial respecto de la impunidad.

«La anulación de las leyes es un buen primer paso, pero ahora da lugar a una discusión jurídica. Ahora hay que esperar hechos concretos más adelante. Lo que se está pidiendo ahora es la extradición de Astiz y Astiz fue condenado hace más de diez años, el 16 de marzo de 1990, por la Corte Penal Suprema de París. Es la única condena en el mundo contra Astiz, así que seguir pidiendo la extradición tiene el mismo sentido que antes.

Como la periodista que la entrevistó para Página/12 sostuvo que se «supone» que todo indica que se camina hacia el procesamiento del ex oficial naval, la letrada gala señala que «como bien dice usted, se supone. Pero por ahora no hay condena ni ninguna decisión de encarcelamiento. Astiz no está ahora verdaderamente encarcelado, sino en una situación de privilegio (está en una unidad naval).

«Además, es un encarcelamiento preventivo, no sobre una base de una decisión firme de la Justicia.

También falta que se pronuncie la Corte Suprema, pero aun si la Corte argentina confirma mañana la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida esto no significa que al día siguiente salga una condena contra Astiz. Todavía el camino es largo. Lo único seguro hasta ahora es lo de Francia». Así es. *

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