Clinton y Putin acordaron desarme y estabilidad estratégica
Moscú, AFP
Ambos mandatarios firmaron igualmente un documento sobre la estabilidad estratégica que contempla intensificar las discusiones sobre el tratado Start III y proclama su compromiso con el tratado antimisil ABM, «piedra angular de la estabilidad estratégica».
Los dos presidentes «están de acuerdo en estimar que el ABM aporta una contribución considerable a la reducción de las fuerzas ofensivas» y confirmaron la importancia que otorgan a dicho tratado.
El primer acuerdo prevé que Estados Unidos y Rusia destruyan cada uno «34 toneladas de sus reservas de plutonio militar», una cantidad que corresponde a varios miles de bombas nucleares.
Esta operación será larga y costosa, precisaron los expertos: llevará veinte años y representará un gasto de 1.700 millones de dólares para Rusia y 4.000 millones de dólares para Estados Unidos.
Estados Unidos pedirá a sus socios del G-8, durante la cumbre de Okinawa (Japón), el próximo mes de julio, que ayuden financieramente a Moscú para construir las instalaciones necesarias para llevar a cabo esta operación, precisaron fuentes estadounidenses.
En el caso de Rusia, el plutonio será transformado en combustible nuclear bajo una estricta supervisión. Una vez utilizado como combustible el plutonio no podrá volver a ser utilizado militarmente.
El segundo acuerdo permitirá a Estados Unidos y Rusia intercambiar en tiempo real datos técnicos sobre los lanzamientos de misiles disparados desde sus respectivos territorios o que estén dirigidos contra sus territorios. Pero no deberán compartir datos sobre los misiles de terceros países disparados contra terceros blancos.
Este centro de notificación y prealerta será instalado en Moscú y debe comenzar a funcionar a fines de 2001. Allí trabajarán permanentemente 33 expertos, 16 estadounidenses y 17 rusos.
A finales de 1999, Estados Unidos y Rusia habían colaborado –a título experimental– durante algunas semanas en un programa de prealerta y de intercambio de datos balísticos en Colorado Springs (Estados Unidos).
En rueda de prensa conjunta Putin indicó que Moscú y Washington tenían «un punto de vista común» sobre las nuevas amenazas en el área estratégica, pero implícitamente rechazó el sistema de defensa antimisiles (NMD) que Estados Unidos quiere establecer.
«Tenemos un punto de vista común sobre la aparición de nuevas amenazas. Nos oponemos a un remedio que sería peor que la enfermedad», dijo el presidente ruso en alusión al NMD.
Los dos presidentes «dieron la orden de elaborar medidas concretas que permitan a las dos partes emprender los trámites necesarios para preservar la estabilidad estratégica ante las nuevas amenazas, y dieron la orden a sus ministros y expertos de elaborar un informe» sobre este asunto.
Clinton había indicado poco antes que Estados Unidos y Rusia no habían logrado alcanzar un acuerdo sobre la forma en que enfrentarán las amenazas estratégicas procedentes de nuevas potencias nucleares.
Putin se declaró satisfecho por la cumbre y destacó los esfuerzos que hicieron ambas partes y «permitieron salir honradamente de la crisis».
El mandatario ruso sostuvo también que Rusia seguirá adelante «con firmeza» en la aplicación de reformas económicas.
«Rusia actuará de manera firme para proseguir con los cambios de una economía de mercado», prometió Putin en la misma conferencia de prensa.
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