Reconstruyen en Paraguay crimen del vicepresidente

Asunción, AFP

La tranquilidad y el silencio que suelen reinar los domingos en la asunceña calle Diagonal Molas se quebró en la mañana de ayer con la reconstrucción del crimen del vicepresidente Luis María Argaña, asesinado hace más de un año en ese lugar, y sobre cuya muerte pesan aún muchas dudas.

El juez a cargo de la investigación, Jorge Bogarín, supervisó personalmente la diligencia, que comenzó a las siete de la mañana frente a la casa de la familia Argaña y luego se trasladó al lugar del asesinato, perpetrado el 23 de marzo de 1999.

Esta vez, y a diferencia de la primera reconstrucción de diciembre de 1999, estuvieron presentes las dos personas clave de la investigación: Pablo Vera Esteche, autor confeso del crimen, y el chofer del todoterreno en el que viajaba Argaña, Víctor Barrios, único superviviente del atentado, en el que también murió un guardaespaldas, Francisco Barrios.

Sin embargo, el testigo principal apenas sirvió de ayuda porque a poco de llegar rompió en llanto y sufrió una crisis nerviosa. Barrios tuvo que ser trasladado en ambulancia a un centro médico.

Hasta el momento, hay tres personas imputadas como autores materiales: Vera Esteche, Luis Rojas y Fidencio Vega. Estos dos últimos se encuentran detenidos en Argentina y han apelado su extradición.

El juez Bogarín citó asimismo a 10 testigos presenciales para la reconstrucción, que se llevó a cabo en medio de una gran presencia policial, la curiosidad de los vecinos, y el estruendoso ruido de un helicóptero que filmaba cuanto acontecía.

«No hay nada nuevo, ningún elemento nuevo, lo único que hicimos es reproducir exactamente las circustancias, el itinerario, el horario, de lo que sucedió aquel día», aseguró a la prensa al término de la diligencia uno de los dos fiscales del caso, Marco Alcaraz.

Aunque la principal interrogante, quién mando ejecutar a Argaña, sigue sin respuesta. Los fiscales sospechan que la decisión provino del ex general Lino Oviedo. «Nosotros tenemos construida una teoría que hoy en día podría derivar en una eventual acusación» de Oviedo, agregó Alcaraz.

Tanto él como el fiscal Gustavo Amarilla basan su sospecha en la confesión de Vera Esteche, quien acusó al mayor oviedista Reinaldo Servín, también detenido y procesado, de haberle contratado a él y a los otros dos sicarios por orden de Oviedo a través de una tercera persona, Constantino Rodas, que se encargó asimismo de comprar el auto del atentado.

La familia del vicepresidente Argaña siempre levantó el dedo acusador contra Oviedo, actualmente en la clandestinidad, y contra el presidente de entonces, Raúl Cubas, quien dejó el cargo y huyó a Brasil tras el crimen, que derivó en unas violentas protestas con un saldo de siete muertos.

La defensa de ambos, sin embargo, arguye que todo fue una farsa porque Argaña ya estaba muerto antes del atentado, y que tanto Oviedo como Cubas fueron víctimas de un complot urdido por los argañistas para apartarlos del poder.

El caso ha entrado ya en la última fase de investigación, la etapa plenaria, que se extenderá un mes más; a continuación las partes presentarán por escrito sus conclusiones y el juez tiene un plazo de 20 días para emitir sentencia. Según una fuente allegada a la investigación, el veredicto se conocerá en unos dos meses.

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