Pidió menos comentarios sobre la tarea judicial

Lagos insta a acatar fallo sobre Pinochet

«Los tribunales están haciendo su labor con absoluta independencia, y mientras menos comentemos las tareas que tiene que hacer y mientras más nos preparemos a acatar lo que ellos van a hacer, tanto mejor para el país», manifestó el mandatario.

«Creo que mientras dejemos más tranquilos a los tribunales hacer su labor, es mejor», dijo Lagos al regresar ayer a Santiago desde Berlín, donde participó en el II Foro Gobernabilidad Progresista para el Siglo XXI, convocado por el canciller alemán Gerhard Schroeder.

Pinochet, de 84 años, actual senador vitalicio y ex comandante en jefe del Ejército, es sospechoso de responsabilidades de mando en las ejecuciones y desapariciones forzadas de 74 presos políticos en los primeros días de su gobierno, instalado tras el derrocamiento del socialista Salvador Allende.

Según trascendidos de prensa, hasta ahora no desmentidos, la Corte de Apelaciones aprobó el 23 de mayo por 13 votos contra 9 el desafuero del militar.

La resolución sería difundida oficialmente este lunes, al cabo de revisiones y retoques de forma al borrador inicial.

Tras la publicación formal del texto, la defensa de Pinochet tendrá un plazo de cinco días para apelar ante la Corte Suprema en última instancia.

El presidente de la Corte Suprema, Hernán Alvarez, dijo la pasada semana que el fallo será emitido con prontitud y restó peso a supuestas presiones políticas sobre los magistrados de ambas cortes.

Los partidos derechistas Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional han advertido que un eventual procesamiento de Pinochet retardará el retorno a la plena democracia, 10 años después del fin de su gestión, con la cual se solidarizan.

Durante la conferencia en Berlín, que reunió a gobernantes de naciones industrializadas y emergentes, entre ellas Chile, Brasil y Argentina, Lagos pronosticó que la decisión final sobre el desafuero del ex dictador, sea favorable o desfavorable, será recibida con tranquilidad por el país.

Además de las querellas por las 74 víctimas de la «caravana de la muerte», que murieron asesinadas en octubre de 1973 en varias zonas del país, presuntamente a pedido de Pinochet, el ex gobernante encara actualmente otro centenar de demandas judiciales por violaciones a los derechos humanos durante su régimen. El juez de los procesos, Juan Guzmán, pidió en marzo el desafuero de Pinochet, consignando que en la investigación sobre la «caravana de la muerte» se establecieron «fundadas sospechas» de una participación del ex dictador.

Si el fallo de la Corte de Apelaciones esperado oficialmente para este lunes es adverso a Pinochet, el juez Guzmán podrá interrogarlo y ordenar su arresto domiciliario mientras decide su absolución o una pena.

Los abogados del ex dictador reivindican su inocencia en todos los cargos y piden su exculpación por inexistencia de pruebas en las acusaciones y por la mala salud del ex gobernante, que sufre más de una docena de enfermedades.

Pinochet permaneció detenido en Londres entre octubre de 1998 y marzo de 2000, reclamado por delitos de «genocidio, terrorismo y torturas» por el juez español Baltasar Garzón, pero el gobierno británico frustró la extradición a Madrid «por razones humanitarias», tomando en cuenta el deterioro físico y mental del acusado.

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