Las primeras horas del alzamiento zapatista
La madrugada del Año Nuevo de 1994 se anunciaba tranquila en San Cristóbal de las Casas (Chiapas), cuando centenares de indígenas encapuchados aparecieron armados con fusiles y palos, sorprendiendo tanto a las fuerzas del orden como a los habitantes de la provinciana ciudad.
Desde 48 horas antes, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) había empezado a secuestrar camiones en la región para movilizar a sus tropas, compuestas por 4.500 indígenas de diversas etnias, y 2.000 en reserva, desveló el pasado mes de noviembre el subcomandante Marcos al conmemorar en un comunicado el décimo aniversario de la rebelión.
Fuentes locales, como el periódico ‘Tiempo’, habían advertido desde hacía meses de los movimientos extraños en la Selva Lacandona, a decenas de kms de San Cristóbal, donde se veían grupos de indígenas armados.
El ejército federal mexicano llegó a enfrentarse con uno de esos comandos y detuvo a ocho indígenas a mediados de 1993, pero el caso nunca pasó a mayores. Con los años, ese episodio ahondó el misterio con respecto al surgimiento del EZLN en el boscoso estado del sureste mexicano, donde había empezado a organizarse desde 1983.
A medianoche del 31 de diciembre, los indígenas entraron por diversos puntos de la ciudad. Eran jóvenes en su mayoría, enmascarados con pañuelos en la boca o capuchas, y enarbolaban fusiles de verdad o de madera.
El ejército necesitó horas para reaccionar, mientras que grupos de habitantes de San Cristóbal que festejaban alegremente la Nochevieja se cruzaban estupefactos con los indígenas.
El ejército puso un retén a pocos kilómetros de la ciudad, pero la prensa mexicana e internacional pudo pasar tranquilamente.
EL EZLN atacó simultáneamente otras cuatro cabeceras municipales. En una de ellas, Ocosingo, comenzaron a difundir sus proclamas por radio. Las primeras bajas se produjeron simultáneamente en ese pueblo y en otros.
En San Cristóbal empezaron a circular copias de la Primera Declaración de la Selva Lacandona, que señalaba que el EZLN declaraba la guerra al «mal gobierno» mexicano, una fórmula que los zapatistas retomaron de la primera insurrección indígena en Chiapas contra la colonia española, en el siglo XVIII.
A mediodía del 1 de enero, un joven encapuchado que se presentó como el subcomandante Marcos se dirigió en la alcaldía a una población asombrada. *
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