Diez años después de la insurrección en Chiapas

El floreciente negocio de los "souvenirs" zapatistas

La comercialización de productos relacionados con el Ejército Zapatista se puede encontrar en forma de muñecos de trapo vendidos por artesanas en las plazas públicas o como método de financiamiento para el Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN, autoproclamados «organización hermana» del EZLN) que venden diversos artículos promocionales en una tienda temática en la capital mexicana.

El Rincón Zapatista es un pequeño local en un barrio popular de la ciudad de México en el que es posible adquirir una infinidad de objetos, como fotos del subcomandante Marcos en autoadhesivos, tarjetas y carteles (cuestan de 1 a 7 dólares), remeras con diferentes diseños (5 dólares), libros (7 dólares) y videocasetes (10 dólares). También es el centro de distribución para la revista zapatista ‘Rebeldía’, que tira 5.000 ejemplares mensuales, y venta de botas fabricadas en el poblado de Oventic (25 dólares en promedio), café de la región (6 dólares el kilo) y morrales bordados (7 dólares).

«La tienda es un espacio creado para vender lo que las comunidades indígenas producían. Es también un espacio cultural en el que se presentan videos, películas, música o teatro, un centro de información, de contacto para los simpatizantes del movimiento zapatista y hasta de descanso porque hay una cafetería» dijo a la AFP el encargado, Neftalí Miranda.

El objetivo de la tienda, explica Miranda, «es que se difunda el movimiento zapatista en palabra e imagen, y también que puedan adquirir nuestros productos. Hay cosas que son producidas por los compañeros en los altos de Chiapas y todo lo recaudado va para apoyar las Juntas de Buen Gobierno» que los zapatistas crearon en sus territorios, el pasado mes de agosto.

Los principales clientes de la tienda son jóvenes mexicanos y simpatizantes extranjeros que compran por cajas para llevar los artículos promocionales a sus países de origen.

«Vinieron unos compañeros franceses a comprar libros, revistas y playeras para repartir en el Comité Francés de Lucha. La semana pasada una compañera japonesa compró materiales que le habían pedido allá y una señora vino de Nueva York a comprar cosas que su hijo vio por Internet. Así se enteran de lo que tenemos y lo compran», agregó el activista.

Sin dar cifras, dijo que «todo lo que de aquí sale es insuficiente para los diferentes proyectos de educación, salud y demás, pero lo importante es difundir la historia de los avances que ha logrado nuestro movimiento. De hecho no tenemos ganancia de lo que hacen las comunidades, todo va para ellos».

Sobre los artesanos y comerciantes que comercializan mercancía similar a la suya sin que les reporte ganancia, el partidario del zapatismo aseguró que «en el país hay muchas plazas donde alguien se planta y vende un muñeco, un cartel o lo que sea. Si de ahí sale algo para los compañeros, que bueno. Si no, le da de comer a una familia y eso está bien».

Igualmente, el sub Marcos anunció mediante un comunicado en agosto, durante la presentación de las Juntas de Buen Gobierno, que se aplicaría un impuesto del 10% a los proyectos de las ONGs internacionales en la veintena de municipios en su poder.

Con motivo del 20º aniversario del EZLN se abrió una cuenta bancaria para donativos del exterior. El portavoz Alvaro Gutiérrez aseguró que «cada centavo se va a ir a las comunidades, pero no tengo el dato de cuánto se ha recaudado ni de cuanta gente lo ha hecho».

Para los simpatizantes la comercialización es muestra de éxito. «En San Cristóbal desde 1994 se vendían muñequitos y se los llevaban de recuerdo. Hoy siguen proliferando y no sabemos si va a las comunidades, pero es una muestra que el zapatismo llegó para quedarse y sigue creciendo», concluyó Miranda. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje