Tercera Vía para combinar economía de mercado con responsabilidad social

El nuevo camino progresista y global

Berlín, ANSA

Así sostiene el mensaje final de la «cumbre progresista» que reunió en Berlín a jefes de Estado y gobierno de catorce países del mundo, convocados por el canciller alemán Gerhard Schoreder, bajo el lema «La administración moderna en el siglo XXI».

Con la presencia del presidente norteamericano Bill Clinton, asistieron los jefes de gobierno de Italia, Portugal, Grecia, Holanda, y los presidentes de Argentina, Fernando de la Rúa, de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, y de Chile, Ricardo Lagos.

El documento final de la cumbre de la «tercera vía» subraya que esa combinación entre economía de mercado y responsabilidad social permitirá «crear desarrollo a largo plazo, la estabilidad y el pleno empleo y promover la justicia social».

Los líderes «progresistas» admiten saber «que los beneficios de la globalización no son recibidos por todos los pueblos, especialmente en el mundo en desarrollo, donde la distribución de la riqueza se ha vuelto aún más injusta».

Poder gobernar esta «nueva economía» que «está llevando a todo el planeta a una riqueza sin precedentes» a nivel global, afirma la declaración de Berlín, es necesario que los Estados y los gobiernos asuman sus responsabilidades a nivel nacional.

Para ello es necesario que «mantengan la estabilidad de sus políticas macroeconómicas», que tomen medidas para lograr «finanzas sanas y un firme empeño contra la inflación», y que los «sistemas sociales y de beneficios sociales deben ser intensificados y readaptados».

«El papel de los gobiernos incluye la creación de un clima en el que florezcan las empresas, ayudando a reducir los costos del acceso a las nuevas tecnologías, y promoviendo la investigación que lleva a los avances científicos y técnicos», agrega el documento.

A nivel internacional, prosigue la declaración, hacen falta «mayores controles de parte de las instituciones financieras internacionales» para que el «terreno en el que operan los mercados financieros sea mejorado a través de una reglamentación más eficaz y mecanismos de control y verificación».

Clinton subrayó por su parte la importancias de las nuevas tecnologías, como Internet, cuyo «enorme potencial» las vuelve un instrumento útil para «eliminar las diferencias sociales y crear nuevos puentes» entre comunidades e individuos, a través de su libre contacto.

Schroeder, deseoso de situarse a la izquierda del centro-izquierda mundial, dijo a su vez que la «búsqueda de los valores comunes» como los derechos humanos y el antirracismo debe ser una tarea prioritaria a nivel global. El canciller alemán, refiriéndose a la situación en su propio país, sostuvo que «cada episodio de racismo y xenofobía daña a Alemania y su imagen en el exterior», antes de concluir afirmando que «debe llevarse a cabo una lucha sin cuartel contra la intolerancia racial y el extremismo de derecha». En cuanto al premier portugués, Antonio Guterres, dijo que no sólo la xenofobia y el antisemitismo «resultan del todo inaceptables», sino que se debe luchar también contra «el populismo de quienes quieren cultivar para su provecho estos sentimientos en la sociedad».

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