Temen una guerra civil en Irak
«La mayor tragedia que Irak está viviendo no está representada tanto por la ocupación de Estados Unidos sino por el peligro del estallido de una guerra civil que podría destruir el país», escribió ayer el diario libanés As Safir, pro sirio.
Según esa fuente, «están en continuo aumento los temores ligados a la posibilidad del estallido de una verdadera guerra civil en Irak entre las opuestas facciones étnico-religiosas a causa de la situación de completo caos que reina soberano en el país».
En tanto, el sitio web Islam.Online afirmó que «Irak está cerca de una guerra civil».
Analistas locales sostienen que los rumores sobre un posible conflicto interno circulan desde el día en que las tropas norteamericanas derrocaron a Saddam Hussein, quien pertenece a la minoría sunnita y que, dicen, por años recurrió a armas químicas contra las poblaciones kurdas y chiítas (que reúnen 60 por ciento de la población).
La caída del ex hombre fuerte de Bagdad y la proscripción que el régimen de ocupación impuso al partido Baaz parecen haber allanado el camino a venganzas en un país donde la fragmentación étnica-religiosa es notable.
Esta situación se superpone con las acciones de la resistencia a la ocupación.
Pese a los reiterados llamados lanzados por numerosos dirigentes religiosos, tanto chiítas como sunnitas, a defender la unidad nacional, varias señales provinieron de los desórdenes desatados tras el crimen del ayatolá Mohammad Baker al-Hakim, jefe del Supremo Consejo para la Revolución Islámica (Sciri), el 29 de agosto en un atentado con un autobomba contra la mezquita de la ciudad santa chiíta de Najaf.
La responsabilidad del asesinato de al-Hakim, muerto junto a otras 80 personas, fue atribuida a un grupo rival chiíta o a supuestos «seguidores» de Saddam.
La ausencia de una reivindicación del atentado no fue suficiente para aplacar la sed de venganza de la población enfurecida.
También numerosos ex miembros del partido Baaz, en el poder en Irak durante 30 años, fueron asesinados en varias zonas del país, mientras varias bombas eran lanzadas contra mezquitas en el barrio chiíta de Sadr City, en Bagdad.
Precisamente ayer una explosión destruyó un edificio en la capital donde tenía una sede el Sciri, y causó la muerte de al menos una persona.
El ataque fue cometido dos días después de que el vocero oficial del Movimiento, Muhannad al-Hakim, fue asesinado cerca de su casa en la capital iraquí.
El Sciri, que coopera con las fuerzas de ocupación, había acusado del crimen a «fieles» de Saddam pertenecientes al proscripto partido Baaz.
Casi al mismo tiempo, en Najaf, una multitud enfurecida linchó a Ali al-Zalimi, considerado un ex miembro de Baaz vinculado a la violenta represión que Saddam había ordenado para sofocar la insurrección chiíta poco después del fin de la Guerra del Golfo en 1991.
Es un hecho que, si las fuerzas norteamericanas presentes en Irak fueron incapaces de estabilizar las condiciones de seguridad interna, las autoridades del Consejo del Gobierno provisorio iraquí, impuesto por las fuerzas de ocupación, están menos preparadas para esa tarea, ante la falta de una poder real y una fuerza del orden propia. *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad