Democracia, paz y comida

Mucha gente en Perú, uno de los países más pobres de Sudamérica, le da a la democracia menos importancia que a la paz y el conocer de donde vendrá su próxima comida, sostienen analistas. El ex candidato presidencial opositor Alejandro Toledo, quien calificó de ilegítimo el triunfo de Fujimori, dijo que encabezará una campaña de resistencia pacfica, movilizando a más de cuatro millones de peruanos para evitar que asuma el 28 de julio.

Estados Unidos fue el primero en condenar la elección como inválida, pero luego suavizó sus críticas a Fujimori, considerado un aliado clave en la lucha contra la droga en Perú, el segundo productor de hoja de coca en el mundo. Fujimori también ha traído paz y estabilidad, dos condiciones que su vecino Colombia solo puede soñar.

Pero el mandatario de ascendencia japonesa, quien ha gobernado con mano dura desde que llegó al poder en 1990 combatiendo la guerrilla y la hiperinflación, aún tiene seguidores en Perú, especialmente en los sectores más pobres en este país andino de 25 millones de habitantes. Las clases media y alta, que encuestas mostraron opuestas a Fujimori y respaldando a Toledo, son relativamente pequeñas en este país donde la mitad de la población vive en la pobreza.

Perú se distingue de los Estados Unidos en el sentido que democracia no sólo tiene que ver con derechos civiles sino con el derecho a necesidades básicas como agua y luz», dijo el analista político Jaime de Althaus en una columna de opinión en el diario El Comercio. «Las clases media/altas tienden a preocuparse más de los derechos democráticos; las clases populares, la mayoría sin educación, tienen otros temas», agregó. Aunque Toledo ganó numerosos adeptos con sus promesas electorales para crear trabajos y aumentar salarios, su campaña contra lo que ha llamado «una dictadura», podría estar cayendo en oídos sordos.

Los peruanos habrían respondido a sus promesas de trabajo, pero la experiencia de violencia rebelde e inestabilidad económica en los 80 y comienzo de los 90 dejaron temores bien sentados de turbulencia social. «En Perú la cuestión no es tanto el escoger entre dictadura y democracia, sino entre la estabilidad y el cambio», dijo David Scott Palmer, especialista en temas peruanos de la Universidad de Boston.

«Fujimori tiene el agradecimiento de gran parte de la población, incluso de aquellos que no votaron por él. El corazón de su apoyo son los que viven en barriadas», agregó.

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