Oportunidad para quebrar la financiación espuria
Primero, puede frenar o abortar las intenciones, sobre todo en la Cámara alta, de un grupo de legisladores que insinúan ponerle trabas en la aprobación de leyes, no se sabe si con el propósito de regresar al sistema de «peaje» o para obligarlo a otro tipo de componenda.
Los analistas coinciden en que Kirchner debería apurar la sanción de una reforma política que en primer término vigile hasta el hartazgo cómo se financian las campañas, tanto las electorales como las internas dentro de los partidos políticos.
Los aparatos necesitan plata y como ésta se obtiene espuriamente, finalmente son los que ofrecen las «alternativas» a los electores. Así se explica, entre otros motivos, cómo han regresado al Parlamento particularmente a Diputados personajes impresentables.
Es un momento donde el viejo estilo político se encuentra en offside y por eso es una oportunidad para incorporar, por ejemplo, el voto electrónico, tanto en las internas como en las elecciones nacionales porque es un sistema que deja de lado a los «punteros». Por eso, no ha sido posible probarlo en las últimas elecciones en la provincia de Buenos Aires: fue resistido por los «caciques».
Curioso: el aparato del peronismo bonaerense sacó un documento de satisfacción por la reactualización del escándalo en la Cámara alta. Parece una manera de ocultar su respaldo a varios diputados nacionales de mala fama que llegaron recientemente a sus bancas. Es cierto que el senador peronista de ese distrito, Antonio Cafiero, fue uno de los pocos que denunciara en su momento los ilícitos y al peronismo bonaerense, que controla hasta en sus detalles Eduardo Duhalde, le importa reivindicarlo para que de este episodio no saque réditos el ex vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez.
Se entiende: el que fuera líder de la centro izquierda ha sido reivindicado con la confesión del alto funcionario del Senado con detalles de cómo Fernando de la Rúa autorizó que con fondos del servicio de inteligencia, la SIDE, se sobornara a legisladores. Es que ese episodio lo decidió a dimitir, una actitud que entonces no fue del todo compartida por sus amigos y parte de la opinión pública.
El futuro de «Chacho» Alvarez
Ahora se la mira de otra manera, lo que no significa que le abre a «Chacho» la puerta a la política grande. Tanto por derecha como por izquierda surgen elucubraciones de que todo este lío ha sido alentado desde el oficialismo para reinstalar a Alvarez en el liderazgo del centro-izquierda en detrimento de Elisa Carrió, celosa de los movimientos de Kirchner dirigidos al sector que ella siente liderar sin companías.
Qué se le va a hacer: sacar réditos de una coyuntura, que evidentemente el Presidente y sus amigos del centro-izquierda querrán lograrlo, se confunden con conspiraciones.
Hay que ver cómo el Presidente en última instancia consigue con este sacudón, que lo reivindica en su accionar contra la corrupción, llevar adelante una profunda reforma política que tiene que afectar intereses de sectores influyentes del peronismo y de la Unión Cívica Radical.
La dirección radical se apresuró a anticipar que los responsables de este escándalo de verificarse en la justicia serán expulsados de la agrupación. En su momento, el líder partidario indiscutible, Raúl Alfonsín, aseguró que si el soborno se comprobaba, abandonaba la política.
Ya se atisban campañas para desprestigiar al denunciante del ilícito, pero también a descalificar a «Chacho » Alvarez. O para que todo quede encerrado en los estrados judiciales donde, se sabe, no predominan los justos.
Hay nombres en la denuncia que últimamente se han puesto al lado del Presidente lo que coloca a este frente a decisiones prácticas no sencillas. Del mismo modo, uno de los personajes de este episodio, el ex senador nacional Ricardo Branda, es miembro del Directorio del Banco Central con manejo de sectores sensibles. ¿No se lo colocará, al menos, en cuarentena, hasta que el juez diga lo que tiene que decir? Veremos. *
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