El público podría adquirirla en EEUU como lo hace con las aspirinas

Polémica por píldora del día después

La decisión será tomada por dos comisiones de la Food and Drug Administration (FDA).

En caso de que se resuelva la aprobación, la píldora del día después se convertirá en el primer anticonceptivo de emergencia vendido en Estados Unidos como producto de mostrador.

De esta manera, permitirá su comercialización no sólo en las farmacias y en los «drugstore», sino también en las góndolas de los supermercados junto a los jarabes para la tos y analgésicos, y hasta en las estaciones de gasolina.

Esta droga es en realidad una dosis reforzada de píldoras anticonceptivas que, tomada dentro de las 72 horas siguientes a una relación sexual, permite evitar, en el 89 por ciento de los casos, los embarazos no deseados.

El tema despertó grandes polémicas y aún no está claro cómo se pronunciarán las comisiones, ni si la Food and Drug Administration aceptará la medida, en caso de que sea favorable.

El gobierno de Bush es contrario al aborto y se mostró hasta ahora más conservador en el tema del control de los nacimientos que en la gestión anterior, de Bill Clinton, que en 2000 aprobó la venta de la RU-486, la píldora francesa para el aborto que interrumpe el embarazo en las primeras semanas.

En vista de la reunión de la semana próxima, las comisiones de la FDA son bombardeadas por grupos y organizaciones enfrentadas por el tema.

Quienes están a favor de la venta de la píldora del día después –entre ellos, el American College of Obstetricians and Gynecologists, la Academia Norteamericana de Médicos de Familia, la Academia Norteamericana de Pediatría y la organización para el control de los nacimientos Planned Parenthood– sostienen que la sustancia funciona sólo si se toma a las pocas horas después de la relación, mientras que la obligación de recurrir a un médico para obtener la receta favorece la eficacia del producto.

Contra la venta libre de la píldora del día después se manifiestan en cambio la Conferencia norteamericana de los Obispos católicos, el grupo conservador Concerned Women for America y 44 miembros del Congreso, entre ellos el jefe de la mayoría republicana, Tom DeLay.

Entre las objeciones, además de las ideológicas, figura el temor de que jóvenes y adolescentes usen el fármaco en forma reiterada, sin tener en cuenta a los potenciales efectos colaterales nocivos.

Otras píldoras del día después se venden libremente en Suecia y Noruega. En otros 30 países, como Francia y Gran Bretaña, las píldoras anticonceptivas se venden sin receta, pero solamente en farmacias.

Esto es posible también en Estados Unidos, pero apenas en un número limitado de estados: Alaska, California, Hawai, Nuevo México y Washington. *

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