Los venezolanos cansados por la pugna política
«Es que se le van los tapones (se vuelven locos) y terminan peleando», dijo a la AFP Antonio López, dueño de uno de estos establecimientos en el este de Caracas.
La fuerte polarización política entre partidarios del presidente Hugo Chávez y sus opositores causó en los últimos años escaramuzas en restaurantes, e incluso en cementerios, que tuvieron que ser contenidas en ocasiones por efectivos policiales y militares.
Los opositores popularizaron los cacerolazos de protesta contra funcionarios públicos y políticos oficialistas en restaurantes, aeropuertos y hasta vuelos comerciales.
Ahora, a estos novedosos carteles que prohiben la polémica política en los cafetines y merenderos se agregan numerosos temas musicales que reivindican la neutralidad.
«Quisieron etiquetarme, buscando politizarme, entre marcha contra marcha para poder pisotearme», dice una estrofa del sencillo del grupo pop local «Circo Urbano», popular en emisoras de radio juveniles, fusión de ragga muffin, soca, techno y rock metálico. «No me importa el presidente, aunque me pele los dientes, tampoco sus enemigos, porque sé que todos mienten (…). Porque no soy de derecha, porque no soy de la izquierda, porque no quiero ir pa’ marchas, tampoco tocar corneta, ya no los aguanto más, déjenme vivir en paz», cantan.
«Quién dijo que el país no estaba en guerra (…). Nada queda después de un naufragio, sólo pedazos flotando (…). Porque siempre, siempre, siempre, la culpa será del victimario, puede ser tu vecino, tu hermano (…) Todos estamos equivocados, qué errado ser corsarios de nuestro propio barco», dice la canción «Mirándonos» del grupo de ska Desorden Público. «Se dividió nuestra nación en dos lados opuestos (…) ¿Cómo es posible que se maten entre los mismos hermanos? (…). No pienso parcializarme, pueden podrirse en su pantano (…); gente inocente que muere sólo por estar marchando (…). Si se supone que hay democracia utilicen el sufragio», dice el tema «Estallido social» de los representantes del rap y hip hop de las villamiserias de Caracas, Vagos y Maleantes.
Signos de este cansancio comenzaron a aparecer a fines del segundo paro opositor de 63 días 2 diciembre de 2002 al 2 de febrero de 2003 contra Chávez cuando algunos comercios colocaron en sus vidrieras «no soy escuálido (como llama Chávez a los opositores), no soy chavista, lo único que quiero es trabajar». *
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