Acerca de la Comisión de la Memoria de la provincia de Buenos Aires

Argentina: divergencias políticas cargadas de agravios

Esa Comisión tiene el cuidado de los archivos de la Policía de la provincia de Buenos Aires, que incluye todos los años del terror y desde antes, que luego de su ordenamiento será un aporte para el conocimiento de la historia contemporánea de este país.

Un punto a tomar en cuenta en este asunto: la bonaerense hará lo imposible para que no se conozcan sus tropelías,

Sigamos. Como terció el periodista Horacio Verbitsky, que además es el titular del Centro de Estudios Legales y Sociales, CELS, una histórica entidad en la lucha contra la impunidad, el debate se extendió y conviene precisarlo.

La Comisión Provincial se creó bajo la administración del gobernador Felipe Solá, quien acaba de jurar por un mandato de cuatro años, tras cumplir el lapso que abandonó su predecesor, Carlos Ruckauf. Goza desde su nacimiento de autarquía; la Legislatura bonaerense le asigna un presupuesto que maneja según sus necesidades y es auditada.

Formalmente la polémica ronda sobre temas internos: cómo se administró la Comisión y el uso del dinero para una publicación. Pero el fondo gira sobre posiciones políticas: qué actitud se debe adoptar ante la situación de los derechos humanos en la provincia de Buenos Aires y sobre la política de seguridad del gobernador Solá.

Para el ex Premio Nobel de la Paz, el gobernador adoptó medidas en nombre de combatir la ola delictiva que se sospecha es incentivada por la famosa policía bonaerense, que contrarían disposiciones constitucionales. Sostuvo que en este sentido la Comisión no sólo resguarda la Memoria sino que debe actuar en permanente defensa de los Derechos Humanos.

La dirigente de Abuelas opta por centrarse en la tarea original, acaso porque existen espacios muy sólidos, de la que participa, para opinar o actuar sobre otras situaciones. Además, es una inferencia, no quiere ser usada para intrigas de poder que están hoy en primer plano.

De hecho, la señora de Carlotto buscó no crearle otro frente de tormenta al gobernador, y no solamente porque su principal nombre en la secretaría de Derechos Humanos, Remo, sea un hijo suyo, militante activo de las mismas causas que su madre.

Divergencias

Estallada la división en la Comisión, junto con versiones sobre limitarle presupuesto y facultades, el presidente Kirchner ordenó al secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli, que tramite la asistencia federal necesaria para que las tareas de la Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires no se paralicen. Se lo prometió en su despacho a Pérez Esquivel y a otros dirigentes que no comparten el criterio de Carlotto.

Acá conviene hacer una reflexión. ¿Deben los movimientos de masas, en este caso los organismos de derechos humanos, vincularse con los gobiernos, colaborar con ellos, especialmente en momentos como el actual donde el rumbo nacional tiene fuertes expresiones contra la impunidad?

Verbitsky informó días atrás en una reunión del CELS que los letrados de la entidad habían inspirado la legislación que aprobó Néstor Kirchner para darle transparencia a la designación, entonces, de los futuros integrantes de la Corte Suprema de Justicia y ahora para todos los jueces. Se trata de abrir la participación de las sociedades civiles y arrancar tan delicada cuestión de los viejos enjuagues entre el Presidente y el Senado.

¿Fue buena o mala esa (y hay otras) participación? Hay quienes sostienen que eso debería ser natural, pero no en todos los organismos se piensa de la misma manera.

El periodista defiende la posición de Pérez Esquivel sobre la potestad del organismo para criticar al gobernador, con quien tiene, por otro lado, diferencias importantes en materia de garantías constitucionales.

Carlotto ha renunciado a la Comisión, restándole el aporte que su prestigio confiere. La figura de la presidenta de Abuelas ha trascendido el país e incluso hay reclamos para que sea premiada con el Nobel de la Paz, por su titánica tarea en rescatar bebés robados a sus madres en los campos de exterminio. Ella misma busca a su nieto, Guido, con tesón inagotable.

De hecho, hay entre los tres nombrados en esta nota, donde hay más actores que no modifican el criterio de explicar qué ocurre, diferencias políticas sobre aspectos delicados de la realidad actual. Pero ninguno de ellos puede ser tildado de abandonar sus principios en defensa de sus posturas.

Gobiernos y organismos

El mismo Verbitsky recibió agravios de un participante en la mencionada reunión del CELS, por supuesto olvido de sus críticas al presidente Kirchner, por cosas que mal hizo cuando era gobernador de Santa Cruz para colaborar, de hecho en algunos aspectos, con el Presidente. Y está visto en varias notas que no perdió su independencia de criterio frente a las autoridades.

Verbitsky escribió su visión del problema en dos artículos en su diario, Página/12 y la presidenta de Abuelas, fue invitada a ampliar la suya, prefirió no hacerlo por ahora.

«Que la discusión haya llegado al punto en que está transforma esta noticia en una de aquellas que provocan preocupación y dolor, seguramente compartidos por buena parte de los lectores», señaló editorialmente el diario el 7 de diciembre. Es que los organismos son un patrimonio social y por eso su responsabilidad, y la de sus dirigentes es difícil de exagerar. Algunos de ellos, como la propia Estela Carlotto, aunque la lista no se agota en ella, ya se transformaron en figuras señeras de la vida argentina contemporánea.

Lo peligroso, acaso, sea que las organizaciones de masas queden enredadas en peleas políticas dentro del poder, que hoy son muy notorias. Solá le dijo al periodista Joaquín Morales Solá, el lunes pasado, que no es verdad que su propósito es rebanarle autarquía a la Comisión como se ha deslizado desde su seno.

Hacen falta mediadores que limen asperezas y que las divergencias, que no son las primeras ni serán las últimas en estas entidades, no den de comer a las fieras de la derecha.

Pero el progresismo o la izquierda alguna vez deberá abandonar su atávica propensión al agravio (en este episodio hubo muchos y acusaciones duras) cuando brotan divergencias. Que debieran ser habituales. *

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