Asumieron gobernadores, intendentes y legisladores
Entre las publicaciones vale resaltar un ensayo de José María Pasquini Durán, histórico columnista de Página/12, editado como libro por ese diario bajo el título «Transiciones 1983-2003″.
Raúl Alfonsín, el primer mandatario luego de la dictadura, recalcó que no se pudo superar todavía «un déficit extraordinario en materia social» que es con sus más y sus menos, el mensaje mayoritario de los que se pronunciaron sobre la fecha.
En su momento, Alfonsín eligió el 10 de diciembre de 1983 para asumir como presidente, después de siete años de dictadura militar, en una opción que no fue casual: se conmemora también el Día Internacional de los Derechos Humanos.
De hecho, Kirchner inició su mandato formal, después de completar el período que dejó trunco Fernando de la Rúa. El Presidente se mostró en su provincia de Santa Cruz junto al gobernador electo Sergio Acevedo, quien asumió el cargo.
No fue ayer para el Presidente un hito entre otras cosas para demostrar que hay continuidad en su gobierno iniciado el 25 de mayo. No se cumplió ninguna de las profecías que anticipaban cambios ministeriales. Kirchner detesta que le hagan operaciones por medio de la prensa y el caso más fuerte, en este sentido, fue que continúa como jefe del Ejército el teniente general Roberto Bendini, quien fue acusado de antisemita por medio de una campaña aparentemente impulsada por sus viejos enemigos de milicia.
Ayer asumieron 16 gobernadores y el jefe del gobierno porteño; en general más caras viejas que nuevas y aunque casi todos ellos han afirmado que respaldarán al Presidente, es notorio que en muchos casos los mandatarios provinciales están ladeados mucho más a la derecha que la administración central.
Entre quienes juraron su mandato está el gobernador bonaerense Felipe Solá, fuertemente esmerilado antes de su asunción por el aparato partidario de Eduardo Duhalde, mandamás partidario de la mayor de las provincias.
Los caciques locales están irritados con el gobernador porque no les dio cabida en el gabinete, y Solá los tiene entre ceja y ceja porque le cubrieron todos los cargos claves en la Legislatura, con el amparo de Duhalde.
En verdad, Duhalde tiene contradicciones visibles no sólo con el gobernador, también con Kirchner, por más que hagan que no se note.
Los rostros del progresismo
Renovación formal hubo en la mitad de la Cámara baja y un tercio del Senado Nacional. En Diputados se levantó la sesión para evitar abucheos contra varios legisladores del peronismo duhaldista, por parte de agrupaciones de piqueteros que con su presencia iban a significar su enojo por el regreso de personajes verdaderamente impresentables, algunos ex ministros de Duhalde.
No todo es un regreso de los muertos vivos. Las tres ciudades más importantes del país desde ayer están en manos de progresistas nuevos, caso del cordobés Luis Juez, intendente de Córdoba, o el de Rosario, el socialista Miguel Lifschitz, tercer intendente de su partido desde 1989. Suplantó a Hermes Binner, el socialista más popular del país y que quiere ser atraído por los hombres del oficialismo.
En La Capital Federal juró por su nuevo mandato por cuatro años, el frentista Aníbal Ibarra, que no es una total renovación, pero la coalición que lo puso en el gobierno porteño, es un intento de ensayo de entendimiento que quisiera ser extensivo a todo el país, acaso como un frente para las próximas presidenciales.
Están en la administración local hombres provenientes del ARI, a pesar de la oposición de su líder, Elisa Carrió, muy crítica con Kirchner; personas ligadas al Presidente, al radicalismo, al frentismo, y desde posiciones legislativas, otros grupos, incluido el socialismo.
De igual conformación juró otra vez como alcalde de Morón Martín Sabatella, de origen frentista, que fue reelecto por un partido vecinal derrotando a todos los aparatos de viejo cuño y demostrando que en las comunas del Gran Buenos Aires era posible derrotar al aparato del peronismo.
Como parte de los fastos rememorativos por los 20 años de instituciones democráticas recobradas, llegaron los ex presidentes de Uruguay, Brasil y Chile, Julio María Sanguinetti, José Sarney y Patricio Aylwin.
Habrá mañana actos académicos donde la figura estelar será Alfonsín por razones entendibles e iba a concretarse a su final una cena en el Palacio San Martín. Pero como el canciller Rafael Bielsa estará esa noche en Brasil, la reunión de súbito la debió organizar en su casa el embajador uruguayo Alberto Volonté. Ocurre en las mejores familias. *
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