La Constitución de la UE
Con los encuentros de los mandatarios de la UE desde octubre han vuelvo a surgir con fuerza, como en anteriores negociaciones de tratados y presupuestos europeos, el eje franco-alemán, las reivindicaciones de España, país mediano por su población, y de los pequeños, a lo que se añaden las de los 10 países que entrarán en la UE el 1 de mayo de 2004.
Estas demandas atañen sobre todo a la reforma de las instituciones –Consejo, Comisión y Parlamento– que junto con la modificación de algunas políticas son los elementos que los europeos quieren incluir en su primera carta magna para acelerar la integración del viejo continente a la vez que simplifican su funcionamiento cuando la UE tenga 25 o más miembros.
La reforma del Consejo, donde están representados los países, es el principal escollo que tendrán que superar 25 jefes de Estado y de gobierno en Bruselas el viernes, sábado, quizá domingo y puede que más adelante, reconoció el lunes el canciller italiano, Franco Frattini.
Aunque la última propuesta presentada por la presidencia, que ejerce Italia, no incluye las demandas de España y Polonia, firmes opositores al cambio, el actual presidente de la UE, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, anunció este miércoles que tiene una oferta «en el bolsillo» que sacará «en el último minuto» y que da a estos países «el estatus de países grandes».
Sobre la mesa sigue estando la propuesta para reformar la toma de decisiones en el consejo de ministros por mayoría de países y del 60% de la población, frente a la defensa sin fisuras de Madrid y Varsovia del último sistema aprobado, el del tratado de Niza, acordado en 2000 y que estará en vigor de noviembre de 2004 hasta 2009.
Este sistema de mayoría de países y de votos repartidos a cada país permitirá a España y Polonia bloquear una decisión con el apoyo de tres países pequeños.
Con el nuevo sistema que se propone «los cuatro países mayores controlarán los temas» –Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido– y «las posibilidades de España y Polonia se reducirán considerablemente cuando quieran encontrar aliados», explica un documento del Real Instituto Elcano, difundido recientemente por la cancillería española.
La advertencia de Frattini de que un fracaso de esta negociación lleve a la creación de un «núcleo duro», en alusión a Francia y Alemania, cobra peso tras la reunión de sus líderes, Jacques Chirac y Gerhard Schroeder, la víspera para proclamar que están «totalmente en la misma línea» tanto en cuestiones europeas como internacionales.
La disputa institucional alcanza a la Comisión, para la que el borrador elaborado en el último año preconizaba una disminución de los actuales 20 miembros.
Pero cada vez hay más acuerdo en que los nuevos países envíen a Bruselas un comisario durante su primera etapa en la UE, y si los grandes mantienen dos, como auguran ciertas fuentes europeas, la futura Comisión tendría 31 miembros, lo que hace cuestionarse a varias voces y al propio ejecutivo que este formato sea simplificador.
El ansia de poder de los países no olvida la decisión de los presupuestos anuales, cuya última palabra tenía hasta ahora el Parlamento. *
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