Reclamos a palestinos e israelíes de países donantes
El ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, abrió los trabajos pidiendo que se haga efectiva la primera fase de la «hoja de ruta» –el plan de paz elaborado para Medio Oriente por la ONU, la Unión Europea, Rusia y Estados Unidos– porque «es el único instrumento internacional aceptado por las partes para resolver el conflicto».
«Estamos firmemente convencidos –agregó– de que éste es el único camino que puede llevar a una paz justa y duradera, gracias a su acercamiento pragmático» al problema.
El ministro italiano, que preside la conferencia junto a su colega noruego Jan Petersen, recordó sin embargo que la comunidad internacional puede mediar y aconsejar, pero «son las partes las que deben indicar soluciones».
En ese sentido, dirigió un doble reclamo, a los palestinos para que pongan fin al terrorismo y a los israelíes para que no obstaculicen el proceso de paz.
Frattini aludió en particular a los asentamientos israelíes en los Territorios palestinos y la barrera de separación que está construyendo Israel, que «desviándose de la línea verde (de demarcación, NDR) puede comprometer toda posibilidad de llegar a una solución política del conflicto y está provocando nuevos sufrimientos a una población que ya está de rodillas».
Las intervenciones de ayer llamaron desde todos los sectores –incluyendo a los propios interesados– a trabajar por la paz, dejando de lado el terrorismo y la violencia sin ambig?edades.
Aunque hay «señales de buena voluntad, que alientan» –dijo Frattini durante una pausa en los trabajos– «Europa pide a los palestinos, desde una posición equilibrada, respetar lo que pide la hoja de ruta, desmantelar el terrorismo inmediatamente, reformar las instituciones».
A los israelíes, por su parte, Europa les requiere «aliviar los sufrimientos del pueblo palestino, eliminar los asentamientos construidos más allá de las reglas y reconsiderar el trazado de la barrera de seguridad, que podría poner en duda las fronteras finales».
Ayer intervino en la conferencia el ministro de Exteriores palestino, Nabil Shaath, para quien «hay un rayo de luz al final del túnel». «Luchemos juntos contra el terrorismo», respondió el representante de Israel, Yossi Gal, mientras se esperaba la llegada el ministro de Exteriores Sylvan Shalom.
Por la tarde, Shalom se reunió con Shaath en el primer diálogo a alto nivel de los últimos meses entre las autoridades israelíes y palestinas. Ambos anunciaron que hay intención de organizar una reunión «lo antes posible» entre el premier israelí, Ariel Sharon, y su colega palestino, Abu Ala (Ahmed Qrea).
En diálogo con ANSA, Shaath comentó positivamente la propuesta del vicepremier israelí, Ehud Olmert, que el viernes se refirió a un retiro unilateral de los Territorios ocupados. «Es la primera vez que oímos algo semejante –dijo–, es interesante».
Por su parte, la delegación palestina, de la que forman parte el ministro de Planificación Nabil Qassis, el de Economía Maher el–Masri y el de Finanzas Salam Fayyad, pidió una ayuda equivalente a 1.200 millones de dólares.
William Burns, el enviado especial de Estados Unidos para Medio Oriente, dijo que su país –el mayor donante individual, con 250 millones de dólares– «desea hacer más», en tanto el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, dijo que espera poder aumentar la contribución de la entidad (500 millones de dólares donados y numerosos créditos en los últimos años).
Sin embargo, el representante de la Unión Europea, Marc Otte, recordó que los programas de emergencia y humanitarios «chocan con crecientes problemas» en los Territorios ocupados, con dificultades de movimiento para los operadores, y otras limitaciones.
Todos los participantes pidieron a las autoridades palestinas mayor transparencia en la gestión de las ayudas. *
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