El gobierno provisional iraquí crea una fuerza antiguerrillera

Dos militares estadounidenses y un kurdo mueren en Irak

La ola de ataques contra las tropas internacionales apostadas en Irak y los miembros de formaciones locales que las apoyan vivió este miércoles un nuevo episodio.

Un soldado estadounidense murió al estallar una bomba colocada en la carretera al paso de su vehículo, horas después de que otro muriera de varios disparos, señaló el ejército.

Tres soldados estadounidenses resultaron heridos por el artefacto artesanal que estalló al paso del convoy, declaró el comandante Hugh Cate de la 101ª división aerotransportada.

Anteriormente, unos desconocidos mataron a balazos a un soldado estadounidense y a un responsable kurdo de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), aliada de los estadounidenses.

Estas nuevas víctimas elevan a 195 el número de soldados muertos desde el 1 de mayo, fecha del anuncio oficial del fin de las operaciones de combate en Irak.

En esa misma localidad norteña, un hombre murió por la explosión de una bomba que estaba colocando junto a una carretera por la que suelen pasar patrullas estadounidenses, señalaron varios habitantes.

A unos 12 km al sur de Mosul, un helicóptero de ataque Apache estadounidense que se vio obligado a aterrizar en el norte de Irak debido a un problema técnico fue destruido por el fuego, señaló un portavoz militar.

Las fuerzas estadounidenses detuvieron el miércoles a 14 iraquíes, entre ellos a dos jefes de la guerrilla, en el noreste de Irak.

El Consejo de gobierno provisional, instancia ejecutiva iraquí creada por Estados Unidos, anunció la creación de una unidad especializada en la lucha contra la guerrilla, compuesta por 700 hombres. Por iniciativa de este mismo Consejo se creará próximamente un tribunal especial encargado de juzgar «los crímenes contra la humanidad» cometidos por miembros del régimen de Saddam Hussein.

En Madrid, el presidente del gobierno español José María Aznar anunció el arresto el miércoles de los presuntos autores del ataque en el que murieron siete agentes secretos de su país el 29 de noviembre en Irak.

En el ámbito económico, Estados Unidos excluyó a las empresas de Francia, Alemania, Rusia y Canadá de los contratos de reconstrucción en Irak por valor de 18,6 millardos de dólares, debido a que estos países se negaron a colaborar con sus tropas en la intervención militar en ese Estado.

El subsecretario de Defensa norteamericano, Paul Wolfowitz, alegó «intereses de seguridad esenciales» y la necesidad de alentar a terceros países a enviar tropas a Irak. El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, dijo que los contratos eran financiados con el dinero de los contribuyentes y por tanto «era normal y razonable» que la mayor parte sea para «el pueblo iraquí y los países que comparten con Estados Unidos la difícil tarea de construir un Irak libre, democrático y próspero». Los países afectados reaccionaron inmediatamente, poniendo en entredicho esta medida y defendiendo el derecho de participar en el desarrollo de Irak. *

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