Hubo armas nucleares británicas durante la guerra por Malvinas

Argentina: que Londres pida perdón

Por lo pronto el presidente Néstor Kirchner dijo que Argentina» necesita que quienes son parte del gobierno de otro país tengan la calidad de pedir las disculpas que corresponde», un acto de contrición que no está por ahora en el horizonte.

Kirchner aseguró que el Gobierno está haciendo las presentaciones correspondientes «a través de la Cancillería», aunque dijo que espera que el incidente «no perjudique las relaciones bilaterales». Pero «la Argentina permanecerá firme» en su reclamo ante las autoridades británicas pidiendo «precisas y completas informaciones».

El viernes el gobierno exigió a Gran Bretaña «precisas y completas informaciones» sobre la revelación de que naves inglesas equipadas con armas atómicas participaron de la guerra de Malvinas en 1982, y adelantó que planteará la situación ante organismos internacionales.

«El gobierno argentino está requiriendo del gobierno británico precisas y completas informaciones sobre los hechos revelados y reclama que asegure, en forma fehaciente, que no hay armas nucleares en ningún lugar del Atlántico Sur, ni en buques hundidos, ni en lecho del mar ni bajo ninguna forma ni circunstancia», afirmó la Cancillería en un comunicado.

Por su parte, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, sostuvo que si se comprueba que Gran Bretaña trasladó armas nucleares durante el conflicto bélico en las Islas Malvinas, en abril de 1982, «las disculpas no se deben pedir sólo a la Argentina, sino también a la humanidad».

Motivos confusos

«La primera información -mediante la cual la embajada británica en la Argentina reconocía el incidente- nos intranquilizó mucho. A uno que recuerda aquellos días aciagos de 1982 le preocupa mucho y lo atormenta pensar que hubiesen existido esas armas nucleares en esa contienda», expresó.

También afirmó que «en el siglo XX, época en que ocurrió esa contienda militar, una presencia de armas nucleares es algo que no concibe con la racionalidad humana».

El gobierno británico hasta el momento negó que estaba dispuesto a utilizar ese tipo de armamento, pero no dio explicaciones convincentes de porque los cargó en la fuera naval expedicionaria y porque envió un informe con esas noticias al Gobierno argentino, quien fue quien hizo filtrar el documento.

Aparentemente el gobierno de Tony Blair quiso impedir que las revelaciones fueran anticipadas por diarios ingleses que desde hace tiempo están ante esas pistas. El Informe no deja claro si la ¡Sheffileld! la mayor de las naves hundidas durante la guerra, tenía o no artefactos nucleares, como siempre lo pensó, por caso, la inteligencia soviética. Si los tenía, están en el fondo del mar.

Si no son claras las razones de Londres en colocar en un primer plano este difícil problema, tampoco están despejadas las dudas de los propósitos argentinos al filtrar la información.

Se dice que Argentina presentará el asunto ante el Comité de Descolonización de la ONU, que es el ámbito donde debería negociarse el futuro de Malvinas: ya se sabe que Argentina reclama soberanía sobre las islas y el Reino Unido, la rechaza con el respaldo de sus habitantes, los kelpers.

Pampuro con Rumsfeld

En rigor, por la gravedad de la denuncia o revelación, no parece que el resto de los países bañados por el Atlántico Sur debieran ser ajenos a lo que ahora oficialmente se conoce. Pero no hay noticias de pedidos de acción conjunta ni dentro del Mercosur, la OEA o ante el Consejo de Seguridad.

Se supone que el ministro de Defensa, José Pampuro, hablará sobre el tema hoy con su anfitrión Donald Rumsfeld. En rigor, no se sabe cuál es el propósito de llevar una queja ante los norteamericanos.

La visita de Pampuro tiene como misión primordial encarrillar las relaciones en materia de defensa, que quedaron enturbiadas tras la frustración en noviembre del ejercicio conjunto Aguila III. Kirchner no hizo nada para salvarlo.

EE.UU. reclama para sus efectivos inmunidades que los salven, eventualmente, de ser llamados por el Tribunal de Roma. Hasta ahora, la Argentina únicamente aceptaba otorgar a las tropas extranjeras inmunidades acotadas a las mismas que tiene el personal administrativo de las embajadas.

Hay un dato extraño: el Gobierno pidió y obtuvo que el Senado Nacional no abordara aprobar incorporar a la legislación local lo establecido por el Tribunal de Roma. Aparentemente, no quiso que Pampuro fuera a los EE.UU. con las manos atadas.

Es que con la incorporación de los alcances del Tribunal Internacional (al que la Argentina adhirió) no sería posible otorgarle a efectivos foráneos, inmunidades.

Temas interesantes de los que mejor es no perderles la pista. *

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