Cambio de imagen en China
La competencia añadirá un toque de glamour a las recientes conquistas de China y convertirá en recuerdo los uniformes grises y los ceños fruncidos de los líderes comunistas ante espectáculos que consideraban propios del capitalismo occidental. Cuando coronen a la Miss Mundo número 53 en la isla subtropical de Hainan, en el sureste chino, los organizadores del concurso habrán completado un notable cambio de imagen del país más poblado del mundo y de Sanya, el centro turístico anfitrión.
La prensa estatal, controlada por el gobernante Partido Comunista, se esforzó por promover a Sanya como un lugar exótico en el que triunfantes reinas de belleza desfilarán en escuetos trajes de baño bajo exuberantes palmeras.
Las crónicas y fotos publicadas en las primeras planas de los diarios esta semana representan un notable cambio de actitud para un país que durante la Revolución Cultural (1966-1976) usaba a la prensa para promover la sencillez, censurar el maquillaje y la moda, y marginar a quienes se atrevían a llevar un estilo de vida diferente.
En Sanya, el principal balneario de Hainan, las autoridades locales invirtieron 26,5 millones de dólares en la construcción de puentes, calles y un Teatro de la Reina de Belleza de 4.000 butacas. Estas obras llegarán a las pantallas de televisión de 2.000 millones de personas de 146 países que verán el concurso. Según las autoridades, Sanya, hasta ahora conocida como una de las capitales del sexo de China, ya no será asociada con sórdidos bares nocturnos y prostitución, sino que se convertirá en la capital mundial del glamour.
La belleza se ha transformado en una gran industria en China, que en los últimos cinco años creció más rápidamente que el Producto Interno Bruto (PIB). Más de siete millones de personas trabajan en esta industria, desde salones de belleza hasta tiendas de cosméticos.
Alentado por la creciente fascinación por la moda y la belleza, el gobierno se propuso convertir a China en sede del concurso Miss Universo 2005, mientras la ciudad más moderna del país, Shangai, se prepara para coronar a Miss Internacional en 2004. Incluso el Diario del Pueblo, el periódico insignia del Partido Comunista, se sumó a los comentarios sobre la obsesión por la belleza.
«La manía por los concursos se debe, por un lado, a la búsqueda natural de la belleza, y por otro, al desarrollo económico y social que lo hacen posible», destacó el diario en su versión electrónica. *
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