Los "oligarcas" rusos criticados por el electorado
A la sombra del «caso Iukos» y del encarcelamiento del principal propietario de ese grupo petrolero, el multimillonario Mikjail Khodorkovski, varios formaciones políticas, empezando por la coalición pro-Kremlin «Edinaia Rossia», sacaron a relucir sin ninguna verguenza el lema populista: «No a la clase rica que se enriquece a espaldas del pueblo».
El tema tuvo gran eco en un país donde los ingresos mensuales promedios se elevan a 165 dólares y donde las diferencias sociales son enormes.
Sin embargo, las listas de la Comisión electoral central precisando el número de metros cuadrados de las casas y apartamentos propiedad de los candidatos, las superficies en hectáreas de sus terrenos, las marcas de sus automóviles, o el número de sus motocicletas y yates, deparan algunas sorpresas.
La ley electoral rusa obliga a cada candidato a publicar sus ingresos y el detalle de su patrimonio.
Así se pudo saber que Khamzet Sovmen, candidato de «Edinaia Rossia» y presidente de la pequeña República de Adigues (norte del Caúcaso) tiene un ingreso anual de 9,4 mil millones de rublos (315 millones de dólares), que una suma equivalente se encuentra depositada en su principal cuenta bancaria, y que sus principales entretenciones son su yate y su jet-sky.
En la lista del «LDPR», que vociferó durante toda la campaña: «Estamos por los rusos, estamos por los pobres», el candidato Igor Lebedev, hijo del líder de ese partido ultranacionalista Vladimir Jirinovski (que conservó el nombre de su madre) posee nueve mansiones y apartamentos en Moscú y su periferia.
En cuanto al otro candidato del «LDPR», Damir Chadaev, «momentáneamente sin trabajo», posee «un automóvil Lincoln, un Cadillac, un gran todoterreno 4X4, un remolque, tres motos, una motonieve y dos lanchas rápidas».
El Partido de los Trabajadores (PC) y principal adversario del partido en el poder tambiÃn ha sido blanco de acerbas críticas por haber acogido en su seno a representantes de las mayores compañías del país.
Cinco candidatos ubicados en buena posición en las listas del PC están ligados al grupo petrolero Iukos, por lo menos tres al poderoso holding Alfa Group, y uno al grupo Interros del oligarca Vladimir Potanin.
Entre estos «capitalistas», figura especialmente un importante accionista de Iukos, Serguei Muravlenko, que declaró una renta anual de 11 millones de dólares.
Todas las formaciones políticas han sido «afectadas» por este fenómeno, y las grandes empresas rusas han decidido jugar a ganador financiando campañas y colocando a candidatos suyos tanto a la derecha como a la izquierda. *
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