Vieira de Mello y Estela de Carlotto ganan premio de ONU a defensores de DDHH
Los premios serán entregados oficialmente el 10 de diciembre en la sede de ONU en Nueva York, en ocasión de la Jornada de los Derechos Humanos.
El premio que se otorga cada cinco años fue también otorgado a Deng Pufang, fundador y director de la Federación china de Minusválidos; y a Shulamith Koenig, de Estados Unidos, directora ejecutiva del Movimiento Popular por la enseñanza de los derechos humanos.
También fueron galardonadas dos instituciones: el grupo para el proyecto de protección de la familia, de Jordania, que contribuyó a levantar el tabú sobre la violencia doméstica; y Red de Mujeres por la Paz del río Mano, una región fronteriza entre Liberia, Guinea y Sierra Leona.
«Estoy muy satisfecha, orgullosa, porque Naciones Unidas pone en mis manos una distinción que premia 26 años de una lucha que no ha sido en soledad, sino comunitaria, y por ello considero que lo que se premia es en realidad a todas las abuelas», sostuvo Estela de Carlotto.
De 73 años, es una de las fundadoras de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, que nuclea a decenas de mujeres que buscan a sus nietos desde que sus hijas o nueras dieran a luz en cautiverio durante la dictadura (1976/83).
Hasta ahora, las Abuelas han logrado recuperar a 75 nietos de un registro de 250 casos, pero Carlotto sostiene que la cifra ronda el medio millar. Entre estos niños, ahora jóvenes, se encuentra Guido, el vástago de su hija Laura, quien dio a luz en cautiverio y luego fue asesinada.
El presidente de la Asamblea General de ONU, Julian Hunte, declaró al anunciarse el premio que Vieira de Mello muerto en un ataque a la sede de ONU en Bagdad en agosto «sirvió sin pausa durante más de 30 años a la causa de Naciones Unidas».
Vieira de Mello, de 55 años, ejercía el cargo de Alto Comisionado de ONU para los Derechos Humanos de la ONU, cargo que conservó aún cuando en mayo el secretario general Kofi Annan lo designó como su representante en Irak.
En 1969 había comenzado a trabajar para el Alto Comisionado para los Refugiados (Acnur) en Ginebra, y luego ejerció cargos en Bangladesh, Sudán, Chipre, Mozambique y Perú. Su labor en áreas de conflicto fue calificada de «brillante».
En octubre de 1999, nombrado administrador de Timor Oriental, Vieira de Mello defendió enérgicamente la acción de la ONU tras la rebelión de las milicias pro-indonesias que siguió a la votación a favor de la independencia. Annan calificó de «brillante» su gestión de aquella crisis.
Poco antes, en junio de 1999, había sido designado por Annan para administrar provisionalmente Kosovo.
De Mello también fue secretario adjunto para asuntos humanitarios de 1998 a 2001.
Fue asimismo el principal asesor de la Fuerza de Naciones Unidas en el Líbano entre 1981 y 1983, en el momento de la invasión israelí.
Después, ocupó diferentes puestos de dirección en el Acnur en Ginebra, antes de dirigir en 1994 la Fuerza de Protección de Civiles de la ONU para la ex Yugoslavia, en el peor momento de la guerra en Bosnia.
Tras el genocidio ruandés, fue durante algunos meses de 1996 coordinador humanitario para la región de los Grandes Lagos, en Africa Oriental, y luego fue nombrado Alto Comisionado adjunto para los Refugiados. *
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