Unos 110 millones de electores para las legislativas

Elecciones en Rusia bajo la influencia de la TV estatal

Lo más llamativo de estas elecciones es «la ausencia total de campaña» en un paisaje mediático «bajo control», según el politólogo Viktor Kuvaldin.

El Consejo de Europa estimó a fines de octubre que «a menos que se dé un cambio mayor en el equilibrio de la cobertura (mediática), la elección no será justa».

Los dos canales de televisión pública, los únicos que gozan de una difusión amplia junto con la ex cadena independiente NTV, que en 2001 pasó bajo el control indirecto del Estado, otorgan sin vacilaciones una omnipresencia mediática al partido favorable al Kremlin.

Ambos repercuten todas las acusaciones contra la principal fuerza de oposición, el Partido Comunista (PC), e ignoran al resto del espectro político ruso, aparte de los desmanes del perturbador ultranacionalista Vladimir Jirinovski.

«La televisión ha retomado su papel de la época soviética, el de la propaganda», indica Boris Timoshenko, de la Fundación de defensa de la libertad de prensa Glasnost.

Los líderes de Edinaiaa Rossia, el ministro del Interior Boris Gryzlov y el de Situaciones de Emergencia, Serguei Shoigu, «aparecen en todos los noticiarios de actualidad» y bajo todos los pretextos, agrega. «Durante la retransmisión de un partido de fútbol se veía más a ciertos candidatos que a los futbolistas mismos», reveló hace poco la ONG Transparency International.

«Hemos contado el último mes unos 50 temas en torno a Edinaia Rossia, todos positivos», acusaba la semana pasaba el líder comunista Guennadi Ziuganov, agregando que «al mismo tiempo, más de 40 temas, completamente mentirosos», fueron difundidos sobre el PC. El partido pro Kremlin domina también ampliamente a sus competidores en el campo de los anuncios políticos, con sus ‘spots’ más numerosos y estudiados.

Al mismo tiempo, NTV, que mantiene una cierta liberalidad pese estar ahora bajo el control del gigante gasífero Gazprom, intenta difundir debates políticos dignos de ese nombre. Edinaia Rossia los evita, pues considera «inútil malgastar el tiempo en debates populistas».

La prohibición en noviembre de un tema sobre el libro escandaloso de una ex periodista acreditada ante la presidencia rusa, mostró los límites de la libertad otorgada a NTV.

«En Rusia, el cuarto poder (la televisión) es irremediablemente un ápendice del primero», dice el periodista estrella de los programas políticos de NTV, Savik Shuster.

Una situación que se repite a nivel regional, donde los medios de comunicación están más sometidos a un sistema «casi feudal», según Timoshenko.

Unos pocos diarios y semanarios liberales editados en la capital no vacilan sin embargo en publicar artículos críticos o editoriales llenos de ironía sobre el presidente Vladimir Putin y el partido favorable al Kremlin. *

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