Pese a dos años de asedio en Ramalá

Israel no logra marginar a Yasser Arafat

Salvo por una breve gira por Cisjordania, Arafat, de 74 años, está confinado en la Mukata, su cuartel general, desde que los tanques israelíes la rodearon por primera vez el 3 de diciembre de 2001 en respuesta por dos atentados suicidas del Hamas que dejaron 25 muertos. Pero, pese al apoyo estadounidense a la política del gobierno israelí de Ariel Sharon destinada a eliminar a Yasser Arafat de la escena política, Israel no ha conseguido marginar al viejo líder del movimiento nacionalista palestino que sigue teniendo en sus manos el poder. Es cierto que aceptó, presionado por la comunidad internacional, crear un puesto de primer ministro, cuyo primer titular Mahmud Abbas dimitió sólo cuatro meses después de asumir sus funciones.

Pero Arafat logró conservar el control de los servicios de seguridad de la Autoridad y también imponer su candidato para la cartera clave del Interior a Ahmad Qureia, que sucedió a Abbas.

Según Menahem Klein, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Bar-Ilán, cerca de Tel Aviv, la política de Sharon de cara a su viejo enemigo se volvió contra él, ya que la popularidad de Arafat entre los suyos y en todo el mundo aumentó con su encierro en la Mukata.

«Israel consiguió todo lo contrario de lo que quería hacer», afirma Klein. «Los palestinos no están dispuestos a aceptar que un país extranjero, que consideran una potencia colonial, les imponga un líder», explica.

Según el analista palestino Hasán al Kashef, el asedio de Arafat contribuyó en gran medida a reforzar el apoyo con el que cuenta en Cisjordania y en la franja de Gaza.

«El primer enemigo de los palestinos es el gobierno de Sharon. Mientras asedie a Arafat, el pueblo palestino lo defenderá y lo apoyará», dice.

No obstante, considera que el poder que ejercía Arafat sobre el movimiento nacional palestino ya no es el mismo que hace dos años.

Según él, así lo demuestran las divisiones en el seno de la dirección palestina acerca de los distintos planes de paz elaborados para poner fin al conflicto israelo-palestino. «No creo que sea más fuerte hoy. Hace dos años, los palestinos estaban unidos en la Intifada. Hoy tenemos la Hoja de ruta, los planes (alternativos) Nuseibeh/Ayalon y la Iniciativa de Ginebra», añade.

El analista israelí Gerald Steinberg piensa que Arafat «sigue portando la batuta» al menos en el ámbito de la seguridad, pero que la estrategia de Sharon de confinarle en Ramalá es la «opción menos mala» para Israel.

«La otra opción es dejar que viaje por todo el mundo y manipule a la opinión pública internacional», dice. «Hoy es incapaz de conseguir apoyo internacional o hablar mal de Israel» en el extranjero, añade Steinberg. *

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