El barco de la eutanasia del doctor muerte de Australia
Sydney, ANSA
El activista pro eutanasia Philip Nitschke, llamado «doctor muerte australiano», quiere escapar a las leyes de Australia creando un hospicio flotante en aguas internacionales donde los enfermos terminales puedan «morir en paz».
Y está efectuando consultas legales sobre la posibilidad de operar una nave de la eutanasia en el límite de las aguas territoriales.
En una entrevista concedida a la radio australiana ABC de Londres, en la que donó al British Museum su «máquina de la muerte» para el suicidio asistido, el doctor Nitschke dijo que había discutido la idea con «distintos sectores australianos interesados».
«Estamos discutiendo la legalidad y los promotores de la empresa», dijo.
El aparato, recibido por el museo «para estimular un debate racional y responsable sobre la eutanasia», está unido a una computadora portátil operada por el paciente, que registra en ella su decisión de morir y se autosuministra una inyección letal. La utilizaron cuatro pacientes de Nitschke en 1997, cuando la eutanasia era legal en el Territorio del Norte de Australia, antes de ser derogada por el parlamento federal.
La nave de la eutanasia, que operaría más allá de los límites internacionales a 320 kilómetros de la costa, tendría una clínica para ofrecer tanto tratamientos paliativos como asistencia médica para la eutanasia voluntaria.
La eutanasia en alta mar podría ser practicada incluso legalmente con un procedimiento «de doble efecto», por el que al paciente se le suministra una dosis de fármacos analgésicos legal pero suficiente como para matarlo.
Al mismo tiempo que recordó que la eutanasia no es legal en ningún país del mundo, Nitschke dijo que la pregunta por un servicio de esas características es alta, dado que unas 200 personas sólo en Australia le pidieron consejo sobre suicidio asistido en los últimos 18 meses.
No faltarán sin dudas dificultades legales, además de económicas. «Creo que estaremos relacionados con las convenciones de la nación que ha dado su matrícula a la nave, en consecuencia no será nada sencillo porque deberemos encontrar escapatorias legales», dijo. Dura fue la reacción de las organizaciones por el derecho a la vida.
El secretario de la Coalición por la defensa de la vida humana, Ted Watt, dijo que esperaba que haya normas en el código penal o del derecho internacional que puedan frustrar los planes del doctor Nitschke.
La presidenta de la organización «derecho a la vida», le ha criticado al British Museum por haber aceptado «la máquina de la muerte» de Nitschke, afirmando que la adquisición «es macabra y pertenece a la cámara de los horrores».
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad