Los republicanos presentan su candidato

Hillary se enfrenta a Rick, el gladiador

Para llenar el vacío dejado por el gran ausente Rudolph Giuliani –el alcalde de Nueva York que renunció al desafío por problemas de salud y familiares–, «Rick el gladiador», como alguien lo bautizó, aprovechó los reflectores de la convención para levantar el nivel del enfrentamiento.

La campaña por la banca senatorial de Nueva York se hace ahora fundamental y resulta casi más interesante, para los norteamericanos, que el enfrentamiento presidencial entre Bush y Gore.

«Tengo una ventaja sobre mi rival –dijo Lazio desde el escenario de Buffalo, lanzando contra Hillary su mayor golpe–, es que yo puedo ser yo mismo. Soy un neoyorquino. Para mí Nueva York no es sólo una dirección postal, es mi casa».

«Galvanizado por la música de ‘Rocky’, el candidato de 42 años que creció en Long Island siguió adelante: Mi desafiante vino a Nueva York con el apoyo de todos los intereses de la izquierda, desde los intereses de Washington a las elites de Hollywood».

Lazio admitió que iniciaba la campaña con las prendas del desafiante favorito, contra la máquina de guerra de Hillary Clinton, aunque en verdad las encuestas indican un sustancial cabeza a cabeza entre los dos.

Pero prometió un compromiso total para «devolver a su casa» a la extranjera que vino a conquistar Nueva York.

«Pelearé con ella zona por zona, casa por casa para ganarle», exclamó Lazio, entre los aplausos de una platea de 1.500 personas (muchas menos que las reunidas por los demócratas cuando la investidura de Hillary Clinton).

La cara de Lazio y su deseo de luchar en todos los lugares del estado sonaron tranquilizadores para los delegados republicanos.

Giuliani era seguramente un candidato más fuerte para desafiar a la Primera Dama, pero muchos, en el interior del partido, estaban muy preocupados por el escaso entusiasmo con el que el alcalde estaba encarando la campaña electoral y miraban con cierto temor las incursiones en todo el estado de Nueva York de la activísima señora Clinton.

Ahora Rick Lazio devolvió fuerza a la campaña y todo el partido está unido para defenderlo contra «la enemiga», que el martes fue objeto de bromas de todo tipo y apareció retratada en carteles con un eslogan de escarnio.

En el día de la consagración de Lazio, la Primera Dama se mantuvo en silencio y apartada, pero mandó al frente a sus portavoces para una sola y helada réplica: «Lazio ofreció a la gente de Nueva York sólo insultos reciclados y retórica».

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