Labastida, Fox y Cárdenas

México: batalla por el poder

Pero en los últimos días han comenzado a fijarse líneas de batalla dentro de los grupos opositores y no tanto entre el PRI y sus rivales, dijeron analistas políticos.

Aun más, el beneficiario de las asperezas entre el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el conservador Partido Acción Nacional (PAN) sólo puede ser el PRI.

«Todo parece indicar que la recta final del proceso electoral del 2 de julio se resolverá como resultado de la disputa entre dos candidatos, casualmente entre los dos opositores», escribió el comentarista Ricardo Alemán el martes en el periódico El Universal.

El icono del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, un distante tercer lugar en las encuestas de opinión, puso en claro que su enemigo es el derechista Vicente Fox, el candidato del PAN y quien cuenta con las posibilidades más claras de derrotar al PRI.

Si bien Fox ha instado a los partidarios del PRD a respaldarlo dándole un «voto útil», Cárdenas, quien en dos ocasiones buscó infructuosamente la presidencia y durante años se alzó como la principal cara opositora, ha calificado a Fox de»fascista» y dijo que le «falla la cabeza».

Los ataques de Cárdenas contra Fox desataron especulaciones de que había llegado a un acuerdo con el candidato del PRI, Francisco Labastida, en el que el PRI retendría la presidencia y el PRD la gobernación de la capital mexicana, que ganó en las primeras elecciones democráticas para el cargo en 1997.

El líder del PRD negó la existencia de pactos oscuros y en un debate el viernes entre los tres principales candidatos, desistió de enfocar sus ataques en Fox y eligió como blanco a Labastida.

No obstante, analistas dijeron que era evidente que Cárdenas decidió que una victoria del PRI sería preferible a un triunfo del PAN. El riesgo para Cárdenas es la sobrevivencia misma de la izquierda mexicana.

Debido a que la ley electoral distribuye los fondos políticos federales de acuerdo con el desempeño de un partido en las elecciones presidenciales, un resultado fuerte del PAN y uno débil de Cárdenas podría significar la muerte del PRD como una fuerza política significativa.

«Es más destructivo para el PRD el voto por Fox que si el PRI gana», dijo el prominente comentarista político Lorenzo Meyer. «Al llamar al voto útil, Fox está pidiendo dos cosas a la vez: sacar el PRI y destruir el PRD», agregó.

Las consideraciones pragmáticas se están mezclando con las emociones para producir un mordaz caldo de recriminaciones personales. Una fuerte desconfianza entre el llamado «cardenismo» y el PAN comenzó en 1939, cuando el PAN fue fundado e inmediatamente se declaró a sí mismo el adversario de las políticas populistas del presidente Lázaro Cárdenas, el padre de Cuauhtémoc Cárdenas.

La enemistad continuó en los últimos años, cuando el PAN apoyó la ola de privatizaciones auspiciadas por el gobierno del ex presidente Carlos Salinas durante su gestión de 1988 a 1994 y también las políticas de libre mercado del actual mandatario, Ernesto Zedillo.

Militantes del PRD fueron perseguidos y muchos asesinados durante el gobierno de Salinas. Incluso para muchos mexicanos Cárdenas ganó las elecciones presidenciales de 1988, pero un fraude le arrebató la victoria.

Cuando en 1999, el PAN, el PRD y algunos otros partidos menores no pudieron concertar una alianza opositora para los comicios del 2 de julio, los comentaristas culparon a los egos tanto de Fox como de Cárdenas. Cárdenas parece creer que es su destino regresar a Los Pinos, la residencia oficial del presidente y donde creció cuando su padre estaba en el poder. El «gran fraude» de 1988 bien podría sólo haber fortalecido esa idea. Pero los analistas creen que la vanidad no fue el principal motivo de Cárdenas para intentar descarrilar los esfuerzos de Fox por ganar la presidencia.

Para Cárdenas, un gobierno dirigido por un PRI debilitado en los próximos seis años podría allanar el camino para una victoria del PRD en el 2006. Cárdenas se da cuenta de que no tiene oportunidad de triunfo en este año. Es más, a los ojos de muchos izquierdistas mexicanos, hay poca distinción entre las políticas económicas de libre mercado del PRI y la postura proempresarial del PAN. Analistas políticos dicen que el PRI puede contar con un voto confiable de hasta cerca de 40 por ciento del electorado. Eso significa que entre más dividida esté la oposición, serán mejores las posibilidades del PRI de retener la presidencia.

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