¿Un test para el presidente argentino Kirchner?

El millonario Mauricio Macri ganó la primera vuelta

Macri, que es el actual presidente del popular club Boca Juniors, reunió el 33,7% de los votos (634.855), que llegaron de los barrios elegantes y de los más pobres, en tanto las zonas de clases medias favorecieron a Ibarra con 577.206 sufragios, el 33,7%.

Como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos válidos, habrá una segunda vuelta el 14 de setiembre, tres semanas intensas que el arco de los analistas mira como una nueva e importante confrontación entre dos maneras diferentes de mirar la ciudad y el proyecto político para el país.

Serán decisivos para uno u otro que hagan sobre todo los ciudadanos que votaron por el socialista autogestionario, Luis Zamora, que recolectó 211.043 votos (12,3%), o a la centro-derechista Patricia Bullrich (168.728, el 9,8%) y hasta las escasas papeletas que llegaron a las urnas con los candidatos del radicalismo (solamente el 1,9%), de la Izquierda Unida (1,2%) y otros 22 grupos con receptividad ínfima: todos bastante abajo del 1%.

Es cierto que los números finales están a la altura de los pronósticos previos, si no fuera por el sofocón en el búnker de Ibarra de los primeros parciales que otorgaban a Macri una luz de casi ocho puntos.

Pero hay otras verdades más importantes: 1) Ibarra pagó el costo de la crisis nacional que aunque él administró como pudo, le cayó sobre sus espaldas los efectos de la debacle concretada en calles sucias, muchas obras sin terminar, y la no percepción de que la Policía Federal, no está bajo el control del jefe de Gobierno sino del Estado Nacional. Colofón: el jefe comunal queda en el imaginario popular como el responsable de la inseguridad.

2) si no fuera por el respaldo primero de Elisa Carrió y más tardíamente del Presidente Néstor Kirchner, tal vez Ibarra iba a pelear el segundo turno en peores condiciones. Pero está visto que la inmensa popularidad del patagónico no alcanzó para permitir que el jefe comunal fuera aunque sea por unas décimas primero, ayer.

 

Ibarra no remontó la crisis

¿Por qué atrae Macri a pesar que se lo vincula con el capitalismo prebendario de su familia con empresas que él administró hasta hace poco?. Tal vez por su imagen de triunfador, muy a lo Silvio Berlusconi, por los éxitos de Boca Juniors. Ibarra no consiguió pegar a Macri con Carlos Menem, a pesar que el menemismo del ganador del domingo no es una patraña.

El balotaje constituirá una gran batalla electoral y de hecho, una elección diferente. ¿Sacó Macri su techo o puede acumular más? Los observadores creen que Ibarra logró un mejor escenario que su rival si es que en la cabeza de la gente no se instaló la idea que el ganador del domingo será el inevitable vencedor.

Zamora dijo que él se abstendrá pero como su electorado sé autodetermina, dirá cada uno por quién lo hará. Se piensa que un sector sufragará en blanco pero si Ibarra logra convencer a este electorado definido, puede mirar mejor su futuro.

En principio Macrí buscará seducir al resto del centro-derecha que votó a Bullrich, protegida por Ricardo López Murphy, quien trata de consolidarse como líder de esa franja. Para el líder de Recrear es un dilema favorecer al empresario que de triunfar se convertirá en un competidor fuerte.

Macri reunió a peronistas de la veta menemista, cavallistas, ex radicales que es menor importante que el electorado que atrajo en las clases sociales, las más ricas, las más pobres, que Menem atrajo en su momento de esplendor. Pero intenta exhibirse como «abriendo el juego»: a Zamora le propuso que fuera el futuro Defensor del Pueblo.

Bullrich tampoco puede definir que votará por alguno de sus dos finalistas: pero importa más que gestos indirectos emitirá para correr a favor de alguno de ellos. De hecho, Ibarra la elogió después de los resultados pero no sabemos si será correspondido en la práctica.

Kirchner no tiene muchas opciones. Si participa activamente del balotaje y nacionaliza la campaña electoral, es probable que pueda incrementar las posibilidades de Ibarra. La derecha lúcida le recomienda que no juegue su prestigio en una carta insegura. Más aún: escribe que el electorado emitió una señal de moderación, acaso con el afán de neutralizar su sesgo de centro-izquierda. Para el presidente los resultados de Ibarra fueron decorosos.

Todo depende de cómo se lean los números del domingo. Si los porteños prestaron más interés por las cosas de la ciudad, eso tiene una visión. Si como creen otros, le dijeron algo también a Kirchner, lo del 14 de septiembre se pondrá más peliagudo.

Macri dijo que él colaborará con Kirchner. Sabe que tenerlo fuera del nuevo comicio, es lo más beneficioso para él. Dudosamente el Presidente muerda ese anzuelo. *

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