Al menos 44 personas muertas y a otras cien heridas

Bombay, el teatro del horror tras el doble atentado en un mercado

Una multitud de turistas y de vendedores ambulantes que pasaba tranquilamente la tarde en la Puerta de India, un arco situado en el sur de la ciudad, corría hacia todos lados en busca de refugio cuando un taxi, estacionado en el aparcamiento, estalló, lo que provocó que saltaran por los aires los cristales de las ventanas del hotel Taj Mahal, el más prestigioso de Bombay, la capital comercial de India.

Siete minutos más tarde otro taxi explotó cerca de uno de los templos hindúes más populares del viejo Bombay, destrozando un distribuidor de zumos de frutas que se encontraba cerca.

Kanak Raja acababa de aparcar su Mitsubishi cerca de la Puerta de la India cuando explotó el primer taxi, proyectando pedazos de cristales y de carrocería en todas direcciones.

«La explosión arrancó el techo del taxi que voló al menos cien metros, hasta cerca de la entrada del Taj Mahal», declaró a la AFP Kanak Raja, en referencia al famoso hotel de lujo en el que han pernoctado huéspedes como el príncipe Carlos de Inglaterra o el cantante estadounidense Michael Jackson.

«Era el caos. La gente corría intentado protegerse y gritaba. Algunos estaban cubiertos de sangre», relató este testigo.

A Tanaji Pawar, un conductor de autobús, le invadió el miedo cuando escuchó la detonación mientras circulaba en dirección de la Puerta de la India.

«Di marcha atrás a toda velocidad al oir la explosión», rememoró el conductor.

«Ayudé a algunas personas heridas metiéndolas en vehículos privados y taxis o enviándolas sin demora al hospital», añadió.

«Era una escena de total anarquía y de caos. Sabía, cuando dejé a algunos heridos, que estos no tenían ninguna posibilidad de sobrevivir. Estaban muertos», afirmó.

Toda la zona de los atentados fue rodeada por un cordón de seguridad con objeto de despejar el lugar para facilitar la investigación.

Las autoridades trasladaron al lugar a perros policías para detectar la presencia eventual de otras bombas en este sector sur de Bombay, el pulmón financiero de la megalópolis.

Pocos minutos después de la explosión del primer artefacto, un segundo taxi saltó por los aires cerca del templo hindú Mumba Devi, el nombre de la diosa protectora de la ciudad.

Tras la detonación, los cuerpos de las víctimas fueron alineados en el suelo mientras algunos voluntarios ayudaban a los médicos y a las enfermeras a transportar a los heridos de las salas de urgencias a las salas de operación.

La violencia de la explosión dificultó la identificación de algunos cadáveres, totalmente desfigurados. *

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