"Tengo un sueño"
Según los organizadores, unos 10.000 representantes de un centenar de asociaciones, miles de personas llegaron de varias partes del país para evocar el emocionante discurso que el pastor negro pronunció el 28 de agosto de 1963 ante 250.000 personas.
«Tengo el sueño de que un día, sobre las colinas de tierra roja de Georgia, los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex dueños de los esclavos podrán sentarse juntos a la mesa de la fraternidad», exclamó un año antes de ser honrado con el Premio Nobel de la paz.
Como en los últimos aniversarios y tal como ocurrió en 1963, la cita se desarrolló delante del monumento a Lincoln. Pero esta vez, la generación «rap» se sumó a la vieja guardia de los defensores de derechos humanos, a las múltiples asociaciones religiosas, de homosexuales, de políticos afroestadounidenses.
«Es maravilloso ver a la generación de contestatarios de los años 60 y 70, al lado de la generación ‘hip hop’, iniciar el proceso de cambio en Estados Unidos», dijo el hijo del líder negro asesinado, Martin Luther King III, que estuvo en la marcha al lado de su madre, Coretta Scott King.
Los responsables de la marcha lanzaron una gran campaña de movilización de la población negra con vistas a la apertura de la campaña presidencial, que culmina el 2 de noviembre de 2004.
«Nuestro objetivo es dar a Martin Luther King un regalo de aniversario el 15 de enero de 2004, feriado en Estados Unidos, de parte de todos los que siguen sus enseñanzas», explicó Walter Fauntroy, que organizó la cita de 1963 y las que siguieron.
Ese «regalo», dice este ex parlamentario demócrata de 70 años, se traducirá en la inscripción en las listas electorales de 15 millones de nuevos electores para inclinar la balanza en favor de la comunidad negra, llamada por King «la amada comunidad» y que ahora cuenta con unos 30 millones de personas.
El mensaje estará dirigido en primer lugar a los candidatos de los grandes partidos, demócrata y republicano.
«El 2 de noviembre de 2004, sus boletas de voto no serán introducidas en las urnas si no tiene una promesa de poner fin al reinado de la derecha radical blanca», asegura Fauntroy.
Los militantes de la causa negra en Estados Unidos critican las leyes antiterroristas adoptadas por el Congreso tras los atentados del 11 de setiembre de 2001, consideradas peligrosas para las minorías según las asociaciones defensoras de los derechos civiles.
Temen además que la derecha conservadora blanca ataque la decisión tomada a finales de junio por la Corte Suprema, que facilita a los negros el acceso a las universidades, así como la aplicación de la pena de muerte, aplicada mayoritariamente a los negros.
«Hace 40 años pedimos ante el monumento a Lincoln un cambio de política en relación a las personas originarias de Africa, que entonces eran obligadas a beber agua de fuentes distintas que los blancos», recuerda.
«Y lo volveremos a hacer», prometió.
Durante el acto, Coretta Scott King descubrió una placa conmemorando la memoria de su esposo, asesinado el 4 de abril de 1968 por un blanco, James Earl Ray, muerto en prisión en 1998. *
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