Elecciones porteñas en los que pesa la política nacional

Ibarra y Macri cabeza a cabeza en Buenos Aires: habrá balotaje

Cerca de 2,6 millones de porteños están convocados para elegir entre cerca de 40 partidos políticos, muchos de ellos formados ad hoc, aunque el trofeo principal lo dirimirán la Alianza Fuerza Porteña, con Ibarra al frente, como la coalición Compromiso para el Cambio que encabeza Macri.

Según la encuesta de Clarín similar a otras cuatro, el primer turno, ya que ninguno obtendría el 50% de votos necesarios que exige la constitución local. Para el empresario, el diario le otorga al 34,7% de los sufragios contra el 34,2% de Ibarra.

Si esto se concreta así, lo más probable es que Ibarra sea reelecto en el segundo turno, el 14 de setiembre.

Para ese escenario del segundo turno, Ibarra lograría el 46,5% y Macri el 39,3% con 8,5% de sufragios en blanco y con un 5,5% de indecisos, al cerrar la muestra esta semana.

La misma compulsa coloca en el tercer lugar al socialista autogestionario Luis Zamora, fundador de Autodeterminación y Libertad con el 11,9% y le sigue los pasos Patricia Bullrich (Unión para Recrear Buenos Aires) con el 7,8%.

Los números son duros para el pretendiente de la Unión Cívica Radical, otrora una agrupación clave para este distrito: Cristian Caram solamente obtendría el 1,2%. Y Vilma Ripoll, de Izquierda Unida, 1,2%.

Como Buenos Aires (Ciudad) aplica el sistema proporcional más amplio, con 2 puntos o algo más, es posible obtener una banca en la Legislatura.

En cambio para llegar a ser diputado nacional, se requiere un piso mínimo del 3% de los sufragios y a partir de allí, según la cifra repartidora que surja del recuento, se distribuirán las bancas para cada partido o coalición.

Para estos cargos, los radicales pueden lograr una o dos bancas por la tracción de su flamante afiliado, el actor cómic, Nito Artaza, que irrumpió en la política defendiendo a los ahorristas castigados por el «corralito».

En rigor, que sean 40 los partidos anotados, lo que tienen chance son algunas alianzas del distrito como Fuerza Porteña, Compromiso para el Cambio, Autodeterminación y Libertad o Unión para Recrear, que es donde se expresa el referente más fuerte, hasta ahora, del centro derecha, Ricardo López Murphy.

Fuerza Porteña esta integrada por el Frente Grande, el partido de Ibarra, el socialismo, el ARI, de Elisa Carrió y cinco expresiones locales más. Pero también Ibarra es llevado como candidato por el Partido de la Revolución Democrática, fundado por el periodista Miguel Bonasso, que como él mismo lo dice es un «kirchnerista de paladar negro»: Ibarra tiene otro respaldo en el Partido de la Ciudad. Bonasso llega con serias chances de ser elegido diputado nacional.

 

Alianzas transversales

Macri ha nucleado en su Frente Compromiso para el Cambio, a siete partidos más (conservadores o de derecha), y cuenta con el respaldo explícito del peronismo porteño de prosapia menemista, que no integra esa coalición en lo formal.

Tantos partidos, o sellos circunstanciales, que básicamente se enrolan con Ibarra o Macri, definen dos espacios contrapuestos. El actual jefe de Gobierno surge como la cabeza de la coalición de centro-izquierda, de formación transversal, que tiene el respaldo abierto del presidente Néstor Kirchner que juega un partido fuerte para avanzar con su mismo criterio de acumulación política, porque no desea depender exclusivamente del justicialismo que hoy por hoy tiene su hombre más representativo en Eduardo Duhalde.

El caudillo bonaerense se ha mostrado esquivo en apoyar a Ibarra, pero si lo ha hecho en las últimas horas el gobernador de esa provincia, Felipe Solá, aunque entre los intendentes del Gran Buenos Aires, hay más simpatías por Macri. No pocos ciudadanos que están empadronados en la Capital Federal, habitan actualmente sus populosos suburbios.

Cualquier observador atento puede verificar que no están en el eje del debate en este distrito, ni el peronismo ni el radicalismo. Para los primeros, la Capital Federal le ha sido históricamente esquiva, pero el justicialismo progresista que apoya a Kirchner está enrolado detrás de Ibarra.

Si se confirman los pronósticos, la UCR hará en este distrito la peor elección en su historia. De hecho ya le sucedió en el orden nacional el 27 de abril, donde apenas superó el 3% de los votos. Pero la Capital Federal ha sido históricamente un baluarte que desplazó el Frente Grande en sus momentos de apogeo cuando lo lideraba Carlos «Chacho» Alvarez.

 

Renovación

Ningún nombre histórico, el más «veterano» es Aníbal Ibarra con 45 años, está en un primer plano. Macri se presenta con la oferta de la no política clásica, aunque ha escondido el respaldo que recibe del menemismo, de los amigos de Domingo Cavallo y de la derecha que lideró alguna vez Alvaro Alsogaray, el pope del liberalismo extremo.

Ibarra ha debido remontar una gestión con sombras y luces, que lo agarró en medio de la crisis más aguda que ha vivido la Argentina, y gestionó con prioridades como la educación, la salud, la construcción de nuevos tramos del subterráneo, así como mantener comedores populares para miles de niños y ancianos.

Macri, un multimillonario con fortuna acumulada por su padre, Franco Macri, con los gobiernos militares especialmente, son de aquellos empresarios de no riesgo, con contratos del Estado. Por caso, Franco Macri es concesionario del Correo Argentino pero no paga el canon. Mauricio presidió la automotriz Sevel que tiene un juicio por contrabando.

Pero el espacio de centro derecha va dividido. Bullrich, que fue montonera y puntal de Fernando de la Rúa, ha sido muy dura con Macri, aunque no menos condescendiente con Ibarra. De hecho le sustrae al empresario  que debe su popularidad a que es presidente de Boca Juniors  un caudal de sufragios, aunque los analistas creen que para el balotaje, ese electorado se partirá entre Macri e Ibarra.

La izquierda parece estar monopolizada por Zamora, a pesar de su abstención en la votación en el Parlamento de la nulidad de las leyes de impunidad. En verdad, el líder de Autodeterminación y Libertad, influenciado por las modernas ideas de autogestión, no quiso hacer ningún frente con la Izquierda Unida o los partidos trosquistas. Su caudal, de todos modos, es fuerte en capas medias que le reconocen honestidad y coherencia.

Duro crítico de Ibarra, dicen los analistas que los votantes de Zamora en el segundo turno lo harían por el actual jefe de Gobierno o en blanco. Los resultados de mañana son cruciales, como se puede observar y, acaso, se podrá vislumbrar la noche del domingo cual son las perspectivas de los dos proyectos antagónicos que están en juego. *

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